El Mercado Central de Alicante vive una transformación profunda: los restaurantes ya no están bajo restricción numérica. Esta nueva realidad no es casualidad, sino el resultado de una ordenanza municipal actualizada que redefine cómo conviven los puestos de venta tradicional con los de hostelería. Para los vecinos, los comerciantes y los emprendedores gastronómicos, esto implica cambios reales en el acceso, la competencia y la experiencia del mercado. Si consumes, trabajas o piensas abrir un local allí, esta norma te afecta directamente.
La ordenanza elimina el límite de restaurantes en los mercados
Hasta ahora, los placeros (comerciantes tradicionales) pedían limitar los puestos de hostelería al 12 % del total. Pero la nueva norma no fija ningún porcentaje máximo. El Ayuntamiento de Alicante, liderado por el PP, argumenta que la normativa europea impide imponer ese tipo de cuotas. Por eso, la ordenanza aprobada en el Consejo Local de Comercio descarta esa restricción.
Esto no significa que cualquier restaurante pueda instalarse sin control. Sigue existiendo una autorización previa del Ayuntamiento, y deben cumplirse las normas de salubridad, accesibilidad y seguridad. Pero ya no hay un techo numérico: si hay demanda y espacio físico adecuado, pueden abrirse más bares, cafeterías o restaurantes dentro del mercado.
¿Por qué se tomó esta decisión?
La concejala de Comercio, Lidia López, explicó que la medida responde a dos realidades: la alta ocupación actual de los mercados y el aumento de las ventas. En los últimos años, los mercados municipales de Alicante han recuperado visitantes y facturación, especialmente gracias a la oferta gastronómica. Los consumidores buscan no solo comprar, sino también comer, socializar y vivir una experiencia. La norma busca adaptarse a esa demanda, sin dejar de proteger la esencia comercial del espacio.
La norma moderniza la gestión de los mercados
La nueva ordenanza no se limita a los restaurantes. Es una reforma integral: consta de 120 artículos, y se han modificado 69 de ellos. Su objetivo es diversificar los productos de venta, ordenar los puestos y actualizar las reglas a las necesidades actuales.
Esto incluye:
- Actualización de los criterios para la adjudicación de puestos (más transparencia y criterios objetivos).
- Flexibilización de los horarios de apertura para adaptarse a la demanda turística y local.
- Inclusión de cláusulas sobre sostenibilidad, como la reducción de plásticos y la gestión de residuos.
- Mayor énfasis en la digitalización: se promueve el uso de plataformas de reserva, pago móvil y difusión online.
Todo ello forma parte de una estrategia para que los mercados no sean solo lugares de compra, sino equipamientos urbanos vivos y multifuncionales.
Los placeros mantienen su voz, pero pierden una reivindicación clave
La Asociación de Comerciantes Concesionarios (ACCM), liderada por Aida Roque, apoyó la ordenanza en el Consejo Local de Comercio, aunque con reservas. Su respaldo fue clave para que la propuesta obtuviera el 73 % de los votos. Sin embargo, el PSOE, Compromís y CC OO votaron en contra, criticando que se priorice la hostelería sobre el comercio tradicional.
El debate refleja una tensión real: los placeros temen que los restaurantes desplacen puestos de frutas, pescado o carnicería por su mayor margen y menor necesidad de superficie. Aunque la ordenanza no limita los restaurantes, sí mantiene mecanismos de protección: por ejemplo, exige que los puestos de hostelería no interfieran con el paso público ni con la actividad comercial principal.
¿Qué dice la ley sobre la convivencia?
No existe una ley estatal que regule específicamente la proporción entre comercio y hostelería en mercados municipales. La competencia es exclusivamente local, y la normativa europea (como la Directiva 2006/123/CE sobre servicios) prohíbe restricciones desproporcionadas a la libertad de establecimiento. Por eso, fijar un 12 % era jurídicamente frágil: podría haber sido impugnado ante los tribunales.
La norma entra en vigor tras el verano, con efectos prácticos inmediatos
La ordenanza aún debe superar su aprobación definitiva en el Pleno del Ayuntamiento, prevista tras el verano de 2026. Pero su impacto ya se siente: nuevos proyectos gastronómicos están en fase de solicitud, y los comerciantes ya ajustan sus estrategias.
Para el ciudadano, esto significa más opciones, pero también más ruido, más tráfico peatonal y posibles conflictos de horarios. Para los comerciantes, es una oportunidad de colaborar con restaurantes (por ejemplo, suministrando productos frescos), pero también un desafío para diferenciarse.
Lo esencial en 3 puntos
- La nueva ordenanza no limita el número de restaurantes en los mercados municipales de Alicante, porque la normativa europea lo impide.
- Se modificaron 69 artículos para modernizar la gestión, favorecer la diversificación y adaptar los mercados a las nuevas demandas de los consumidores.
- Aunque los placeros apoyaron la norma, su principal reivindicación —el límite del 12 % para hostelería— fue descartada, generando tensiones con partidos de la oposición y sindicatos.
