En los últimos días, Málaga ha vivido una escalada de violencia machista que ha dejado cinco mujeres asesinadas en julio de 2026, una de ellas con referencias activas en el sistema Viogén. Este dato genera una pregunta urgente: si una mujer ya estaba bajo protección oficial, ¿cómo es posible que el crimen se haya consumado? La respuesta no es sencilla, pero sí necesaria para entender las limitaciones reales de los mecanismos de prevención.
El sistema Viogén es una herramienta de coordinación, no un escudo físico
Viogén —acrónimo de Violencia de Género— es un sistema de seguimiento integral creado por el Ministerio del Interior en 2007. No es una aplicación ni un servicio de vigilancia en tiempo real, sino una base de datos compartida entre Policía Nacional, Guardia Civil, Juzgados, Fiscalía y servicios sociales.
Su función principal es clasificar el riesgo de cada caso mediante un cuestionario estandarizado (el Protocolo VioGén), que evalúa factores como amenazas previas, posesión de armas, historial de violencia o aislamiento de la víctima.
¿Cómo se activa el seguimiento?
- Se inicia tras una denuncia por violencia de género o una medida cautelar judicial.
- Se asigna un nivel de riesgo: bajo, medio, alto o extremo.
- En niveles altos o extremos, se activan alertas automáticas si el agresor incumple órdenes de alejamiento o se acerca a zonas sensibles (como el domicilio o el trabajo de la víctima).
Pero Viogén no monitorea geolocalización en tiempo real, ni tiene cámaras ni sensores. Depende de la información que se ingresa —y de que los agentes la actualicen con rigor y rapidez.
La brecha entre protección administrativa y protección real
El caso de Benahavís pone en evidencia una realidad incómoda: tener una ficha en Viogén no equivale a tener un agente asignado ni a una vigilancia constante. La mujer fallecida tenía referencias en el sistema, pero eso no implica que hubiera una orden de alejamiento vigente, ni que se hubiera realizado una evaluación de riesgo actualizada recientemente.
Además, el sistema no cubre todos los escenarios:
- No detecta a agresores que no tienen antecedentes judiciales.
- No actúa si la víctima no ha denunciado o ha retirado la denuncia.
- No previene ataques en espacios privados sin alertas previas —como una vivienda donde el agresor tenía acceso.
En este contexto, la capacidad de respuesta depende de la coordinación real entre instituciones, no solo de la existencia de una base de datos.
La normativa actual exige más que tecnología: exige recursos humanos y formación
La Ley Orgánica 1/2004 contra la Violencia de Género establece que el sistema Viogén debe ser “instrumento de prevención y protección”. Pero su eficacia se ve limitada por factores estructurales:
- Sobrecarga de casos: en 2025, Andalucía registró más de 42.000 denuncias por violencia machista. Cada evaluación de riesgo requiere tiempo, formación y seguimiento continuo.
- Falta de especialización en algunos cuerpos: no todos los agentes están formados en evaluación psicosocial del riesgo.
- Lagunas legales: no existe obligación de actualizar la valoración de riesgo cada cierto tiempo, ni sanciones por omisiones en la actualización de datos.
La reciente reforma del Real Decreto 113/2023, que regula el funcionamiento de Viogén, introdujo mejoras técnicas, pero no resolvió la escasez de personal ni la fragmentación entre administraciones autonómicas y estatales.
Lo esencial en 3 puntos
- Viogén no es una medida de protección física, sino un sistema de alerta coordinada que solo funciona si se alimenta con información actualizada y se actúa con rapidez.
- Tener una ficha en Viogén no garantiza la seguridad de la víctima, especialmente si no hay órdenes judiciales vigentes o si el agresor no está identificado como alto riesgo.
- La prevención real exige más recursos humanos, formación especializada y una evaluación de riesgo dinámica, no solo una base de datos estática.
El aumento de asesinatos machistas en Málaga no es solo un fallo operativo: es una señal de alarma sobre la necesidad de reforzar los eslabones más débiles del sistema —desde la primera llamada al 016 hasta la última revisión de una ficha en Viogén. Porque una base de datos no salva vidas: las salvan las personas que la usan, la actualizan y la priorizan.
