El Pentágono ha declarado su oficina de prensa como instalación clasificada, prohibiendo el acceso libre de periodistas acreditados. La medida, anunciada el 2 de junio de 2026, forma parte de una estrategia creciente de control de la información bajo la dirección de Pete Hegseth. Los reporteros ya no pueden circular sin escolta ni acceder a espacios que antes eran de uso compartido. Esto afecta directamente la transparencia institucional y la capacidad de verificación independiente de las políticas de defensa de EEUU.
¿Por qué el Pentágono ha clasificado su oficina de prensa?
La justificación oficial es que el personal de prensa maneja material clasificado de forma rutinaria, por lo que el espacio fue rediseñado como instalación de información compartimentada sensible. Sin embargo, esta explicación contrasta con la práctica histórica: los periodistas operaban allí durante décadas sin incidentes de filtración ni violación de seguridad.
El cambio no es técnico, es político
El rediseño coincide con la llegada de Pete Hegseth como secretario de Defensa. Desde su nombramiento, se han multiplicado las restricciones a la prensa. En octubre de 2025, ocho medios —entre ellos The Washington Post, CNN y NPR— fueron expulsados de sus oficinas físicas dentro del edificio. Se alegó necesidad de “reorganización espacial”, pero los nuevos espacios fueron asignados a medios con alineamiento ideológico conservador.
¿Qué implica ser escoltado dentro del Pentágono?
Desde octubre de 2025, los periodistas acreditados deben ser escoltados en todo momento dentro del edificio. Esto limita su capacidad para:
- Entablar conversaciones espontáneas con fuentes.
- Observar dinámicas operativas o culturales internas.
- Verificar declaraciones en tiempo real.
La escolta no es una medida de seguridad técnica, sino un mecanismo de control de narrativa. Los medios como The New York Times, AFP y Reuters rechazaron esta condición y devolvieron sus credenciales.
La pérdida de autonomía periodística
La libertad de movimiento era un pilar del sistema de acreditación del Pentágono. Su eliminación rompe un equilibrio tácito entre seguridad nacional y rendición de cuentas. El acceso físico no es un privilegio: es una herramienta de verificación democrática.
¿Cómo afecta esto al derecho a la información en EEUU?
El veto no es solo un problema logístico. Es un indicador de erosión institucional. En un contexto de creciente desconfianza ciudadana y polarización mediática, restringir el acceso periodístico debilita la capacidad del público para evaluar decisiones de defensa con impacto global.
Marco legal y práctico
No existe una ley federal que garantice el acceso de prensa al Pentágono. Su régimen se basa en acuerdos administrativos y tradición. Pero la Ley de Libertad de Información (FOIA) y la Primera Enmienda siguen siendo marcos legales vinculantes. Cualquier restricción debe ser proporcional, justificada y revisable. Esta medida no ha pasado por revisión judicial ni por consulta pública.
¿Cuál es el impacto económico y geopolítico?
La credibilidad de las instituciones de defensa afecta directamente a los mercados de defensa y a las alianzas estratégicas. Países aliados —como los de la OTAN— dependen de la transparencia estadounidense para coordinar operaciones. Además, el sector de medios independientes sufre costos operativos: contratación de acompañantes, pérdida de tiempo de reporteo, reducción de cobertura en profundidad.
Datos Clave
- El Pentágono declaró su oficina de prensa como instalación de información compartimentada sensible en junio de 2026.
- Desde octubre de 2025, los periodistas deben ser escoltados en todo momento dentro del edificio.
- Ocho medios fueron desalojados de sus oficinas físicas para dar paso a medios con perfil ideológico conservador.
- Medios como The New York Times, AFP y Reuters devolvieron sus credenciales en protesta.
- No hay fundamento legal público que respalde la clasificación de la oficina de prensa como espacio restringido.
¿Qué sigue para la prensa y la rendición de cuentas?
La presión no vendrá solo de los medios, sino de organismos de transparencia, asociaciones de periodistas y tribunales. La Asociación de Corresponsales del Pentágono ya ha anunciado acciones legales. Mientras tanto, el público pierde acceso a una fuente crítica de información sobre gasto militar, estrategia global y decisiones que afectan la seguridad colectiva.
