Tenormin 0,5 mg/ml solución inyectable lleva meses en desabastecimiento crítico en España. La AEMPS confirma que su restablecimiento no ocurrirá antes de mediados de julio de 2026, pese a las previsiones iniciales de febrero. Este fármaco es el único autorizado con atenolol en esa concentración y forma farmacéutica, lo que agrava su ausencia en urgencias y unidades de cuidados intensivos.
¿Por qué Tenormin inyectable no está disponible en España?
El titular de la autorización, Atnahs Pharma Netherlands B.V., atribuye el problema a retrasos en la fabricación. No se trata de una retirada voluntaria ni de un problema de calidad, sino de una interrupción logística en la cadena de producción. La AEMPS ya había advertido del desabastecimiento en noviembre de 2025, pero la fecha de normalización se ha retrasado tres meses.
Falta de alternativas autorizadas
No existe otro medicamento con atenolol inyectable registrado en España. Esto impide sustituciones directas bajo el mismo perfil farmacológico y posológico. La ausencia afecta especialmente a protocolos de infarto agudo de miocardio y manejo de arritmias cardiacas agudas, donde la rapidez de acción intravenosa es clave.
¿Qué alternativas terapéuticas recomienda la AEMPS?
La Agencia propone derivar a los pacientes a beta-bloqueantes intravenosos alternativos, como esmolol o metoprolol inyectable, siempre que la condición clínica lo permita. También se mencionan otros antiarrítmicos intravenosos, como amiodarona o lidocaína, aunque su mecanismo de acción y perfil de seguridad difieren sustancialmente del atenolol.
Importación urgente sin resultados
La AEMPS activó un procedimiento de importación excepcional para traer Tenormin desde países de la UE con stock disponible. Sin embargo, hasta la fecha no se ha localizado ni una sola unidad comercializable en el mercado europeo. Esto revela una escasez transnacional, no solo nacional.
¿Cuál es el impacto económico y asistencial del desabastecimiento?
El faltante de Tenormin inyectable genera costos ocultos significativos. Los hospitales deben reevaluar protocolos, reentrenar personal y ajustar guías clínicas. Además, el uso de alternativas más caras —como esmolol, cuyo precio puede triplicar al de atenolol— presiona los presupuestos de farmacia hospitalaria. En 2025, el gasto farmacéutico hospitalario en España superó los 5.200 millones de euros: cada desabastecimiento prolongado afecta directamente esa cifra.
Marco regulatorio en tensión
La normativa española (Real Decreto 1345/2007) obliga a los titulares de autorizaciones a notificar desabastecimientos con 15 días de antelación. Pero no establece sanciones por incumplimiento ni mecanismos de contingencia obligatorios. La AEMPS carece de potestad para exigir planes de continuidad productiva, lo que deja al sistema dependiente de la voluntad del laboratorio.
¿Qué dice la ley sobre la garantía de acceso a medicamentos esenciales?
El Real Decreto-Ley 13/2022, de medidas urgentes para garantizar el suministro de medicamentos, introdujo el concepto de medicamentos esenciales para la salud pública. Aunque Tenormin no figura explícitamente en esa lista, su rol en infarto agudo y arritmias lo convierte, de facto, en un fármaco crítico. La ley permite la importación excepcional, pero no resuelve la raíz: la falta de diversificación productiva y la dependencia de un único fabricante.
Datos Clave
- Tenormin inyectable es el único medicamento autorizado en España con atenolol en solución inyectable 0,5 mg/ml.
- El desabastecimiento se prolongará hasta julio de 2026, según la AEMPS.
- No se ha localizado stock disponible en la UE para importación urgente.
- La AEMPS recomienda esmolol, metoprolol IV y amiodarona como alternativas clínicas.
- El vacío regulatorio impide sancionar retrasos en la notificación de desabastecimientos.
- El fármaco es clave en protocolos de infarto agudo de miocardio y taquiarritmias ventriculares.
La escasez de Tenormin inyectable expone una fractura estructural: la dependencia de un solo proveedor para un fármaco con indicaciones de vida o muerte. No es un fallo aislado, sino un síntoma de una cadena de suministro frágil, sin mecanismos de resiliencia obligatorios ni incentivos para la producción local de medicamentos esenciales.
