Los precios de la gasolina y el diésel en España no suben solo por decisiones de las estaciones de servicio ni por impuestos. Una parte clave —y poco explicada— está en cómo las compañías como Repsol contabilizan sus reservas de crudo y productos refinados. Cuando los precios internacionales suben, como tras la escalada de tensión en el Estrecho de Ormuz y la guerra de Irán, las empresas obtienen beneficios contables inmediatos sin vender ni un litro: es la revalorización de existencias. Esto no solo influye en sus cuentas, sino también en su capacidad para mantener o ajustar precios al consumidor, especialmente en momentos de escasez real como la actual en diésel y queroseno.
La revalorización de existencias no es un ingreso por ventas
Muchos creen que los beneficios récord de Repsol —2.201 millones en el primer semestre de 2026, un 265 % más que en 2025— provienen de vender más combustible. No es así. Casi 823 millones de ese total vienen de la revalorización de existencias: un ajuste contable que refleja el aumento de valor de los barriles ya almacenados, gracias a la subida de los precios del crudo en los mercados internacionales.
Este mecanismo está permitido bajo las normas contables internacionales (NIIF), pero no representa dinero en efectivo ni ingresos operativos reales. Es un beneficio contable, no económico. Es como si tuvieras una casa comprada en 2020 y, al subir los precios inmobiliarios, su valor contable aumentara: no has vendido, pero tu balance mejora.
¿Por qué importa para ti?
Porque ese beneficio contable da margen a Repsol para absorber costes o reforzar sus reservas sin trasladar toda la subida de precios al consumidor. Pero también puede generar desconfianza: si los beneficios suben tanto sin vender más, ¿por qué los precios en las gasolineras siguen altos? La respuesta está en la tensión real del mercado, no solo en los balances.
El diésel y el queroseno están en alerta roja en Europa
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha advertido públicamente que el mercado europeo de diésel y queroseno está “muy tensionado”, y ha reconocido el riesgo de problemas de abastecimiento en los próximos meses. Esto no es una hipótesis lejana: la guerra en Oriente Medio ha reducido el flujo de crudo, y el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % del petróleo mundial, es un punto crítico.
¿Qué significa “tensión en el mercado”?
Significa que la oferta no alcanza la demanda. No hay suficiente diésel para camiones, ni queroseno para aviones. Eso empuja los precios al alza y obliga a las refinerías a priorizar. En España, Repsol ha aumentado su producción de queroseno un 35 %, y asegura tener capacidad para cubrir toda la demanda nacional. Pero en otros países europeos, la situación es más frágil.
Repsol está preparada, pero su capacidad tiene límites
Imaz ha afirmado que la compañía está lista para el “peor escenario” en el Estrecho de Ormuz. Eso incluye tener 2.400 millones de euros invertidos en aumentar sus existencias de crudo y productos refinados en el primer semestre. Pero también ha sido claro: esa preparación no es ilimitada. “Dentro de nuestra dimensión, por supuesto”, ha dicho, reconociendo que Repsol no puede sustituir por sí sola a toda la cadena de suministro europea.
¿Qué hace Repsol para mitigar el riesgo?
- Refuerza sus almacenes con crudo y productos terminados.
- Aumenta la producción de queroseno en sus refinerías de A Coruña y Bilbao.
- Mantiene acuerdos de intercambio con otros operadores europeos para apoyar a países vecinos.
Estas medidas no evitan subidas de precios, pero sí ayudan a evitar cortes de suministro —algo que sí afectaría directamente a transporte, logística y turismo.
Lo esencial en 3 puntos
- La revalorización de existencias es un beneficio contable que surge cuando suben los precios del crudo, pero no implica ingresos reales ni afecta directamente a tus precios en la gasolinera.
- La tensión en el mercado de diésel y queroseno es real y está impulsada por conflictos geopolíticos: Repsol advierte de posibles problemas de abastecimiento en Europa, aunque España esté protegida por su capacidad productiva.
- Repsol ha invertido 2.400 millones en reforzar sus reservas y producción, pero su capacidad de respuesta tiene límites: depende de la estabilidad del Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el petróleo mundial.
El marco normativo que regula estos ajustes contables es el NIIF 2, que exige revelar claramente los efectos de la revalorización en los estados financieros. Para el ciudadano, esto significa que los beneficios de las petroleras no siempre reflejan su desempeño operativo, sino también su exposición a la volatilidad geopolítica. Y eso, hoy más que nunca, se traduce en la estabilidad de los surtidores.
