Un boleto de La Primitiva por 4,7 millones de euros sigue sin dueño tras más de una década. El juicio en la Audiencia Provincial de A Coruña revela cómo el boleto fue entregado por un lotero a la Selae, custodiado sin reclamación y aún guardado en su caja fuerte. No hay pruebas de fraude, pero sí dudas sobre la cadena de custodia y la transparencia del proceso. El caso pone en tela de juicio la confianza en los mecanismos de reclamación de premios.
¿Quién encontró el boleto ganador de La Primitiva y por qué no se reclamó?
El boleto apareció en el mostrador del despacho del lotero Manuel Reija, en la calle San Agustín de A Coruña. Su hermano, Miguel Reija, delegado de Loterías, lo entregó al funcionario de la Selae el 10 de julio de 2012. No hubo denuncia formal ni reclamación por parte del supuesto propietario. El lotero no declaró en el juicio. Su silencio alimenta las preguntas sobre si actuó como intermediario o como titular real.
La cadena de custodia del boleto
El funcionario de la Selae, con 42 años de experiencia, confirmó haber recibido el boleto en un plástico, verificado la combinación y sellado en un sobre. No hubo testigos externos ni protocolo de firma notarial. El boleto fue trasladado a Madrid y depositado en la caja fuerte central. Esa ausencia de trazabilidad formal es un punto débil en el proceso.
¿Qué responsabilidad tiene la Selae en la gestión de premios no reclamados?
La Selae actúa como custodio legal de los boletos no reclamados tras el plazo de tres meses. Pero su rol no incluye investigación ni identificación activa del ganador. El sistema depende de la iniciativa del titular. No hay alertas automáticas, ni cruzas con bases de datos fiscales o bancarias. Eso genera brechas: un premio millonario puede quedar en el limbo por omisión, no por fraude.
El marco legal actual es pasivo
La Ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y el Real Decreto 1132/2002 regulan los sorteos. Pero no obligan a la Selae a rastrear ganadores. El boleto es propiedad del Estado tras el vencimiento del plazo. El dinero se destina al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, no a la administración de loterías. Esa transferencia es automática y opaca para el ciudadano.
¿Cuál es el impacto económico real de los premios no reclamados?
En 2025, la Selae reportó 127 millones de euros en premios no cobrados. El 62 % correspondió a sorteos de La Primitiva y Bonoloto. Cada euro no reclamado es un ingreso indirecto para las arcas públicas. Pero también es una pérdida de confianza: si los ciudadanos creen que los premios desaparecen sin rastro, reducen su participación. La recaudación de loterías cayó un 3,4 % en 2025 frente a 2024.
Datos Clave
- El boleto de La Primitiva de 4,7 millones fue hallado el 10 de julio de 2012 en A Coruña.
- Ningún ciudadano ha reclamado el premio en más de 14 años.
- La Selae lo custodia en su caja fuerte central desde 2012.
- El plazo legal para reclamar es de tres meses desde el sorteo.
- Tras ese plazo, el dinero pasa al Fondo de Reserva de la Seguridad Social.
¿Qué cambios legales se proponen para evitar nuevos casos como este?
Diputados del Grupo Parlamentario Socialista presentaron en marzo de 2026 una proposición no de ley para modernizar el sistema. Propone: vincular boletos a DNI electrónico, activar alertas SMS tras sorteos millonarios y crear un registro público de premios no cobrados. También exige auditorías anuales de la cadena de custodia. Ninguna medida ha sido aprobada. El Ministerio de Hacienda argumenta que “no hay indicios de irregularidad estructural”.
La tridimensionalidad del caso
El caso no es solo judicial. Es económico: 4,7 millones afectan al equilibrio del Fondo de Reserva. Es legal: expone lagunas en la Ley de Loterías. Y es social: erosiona la percepción de transparencia en un servicio público de masiva participación. Sin reforma, cada nuevo boleto no reclamado refuerza la desconfianza, no la recaudación.
