En la actualidad, los barrios de Alicante están experimentando un cambio significativo en la forma en que se realizan las transacciones comerciales. La confianza, que alguna vez fue un pilar fundamental en las relaciones entre comerciantes y clientes, se ha visto erosionada por la modernización y la creciente individualización de la sociedad. Este fenómeno no es exclusivo de Alicante, sino que refleja una tendencia más amplia que se observa en muchas ciudades del mundo. La forma de pagar, que antes se basaba en la confianza mutua, ha sido reemplazada en gran medida por métodos más impersonales y racionalizados.
La desaparición de la práctica de fiar, es decir, de permitir que los clientes compren a crédito, es un claro ejemplo de este cambio. En el pasado, era común que los comerciantes anotaran las deudas de sus clientes en libretas, confiando en que eventualmente se saldarían. Sin embargo, esta práctica ha ido desapareciendo, dejando a muchos comerciantes con la sensación de que la confianza ha sido sustituida por el anonimato y la desconfianza.
### La Evolución de la Confianza en el Comercio Local
La confianza en las transacciones comerciales ha sido un aspecto esencial de la vida comunitaria en Alicante. Según el sociólogo Mariano González Chouciño, el acto de fiar era un acuerdo informal basado en la reputación y el honor personal. Este tipo de transacción no solo era una cuestión económica, sino que también implicaba un fuerte componente social. La vergüenza de no cumplir con una deuda podía llevar a un estigma social, lo que incentivaba a los clientes a ser cumplidores.
Sin embargo, en la actualidad, muchos comerciantes han notado un cambio en el comportamiento de sus clientes. Sergio Carbonell, propietario de la ferretería El Pozal, que ha estado en funcionamiento desde 1917, comenta que antes la gente era más cumplidora. «Que te sacaran los colores en la calle daba vergüenza, ahora da lo mismo», señala. Esta pérdida de la vergüenza social ha llevado a una disminución en la práctica de fiar, lo que ha afectado la relación entre comerciantes y clientes.
A pesar de esta tendencia, algunos comerciantes todavía intentan mantener la práctica de fiar como una forma de fidelizar a sus clientes. Carbonell menciona que, aunque ya no se fía como antes, todavía hace excepciones con clientes de toda la vida. Esta estrategia no solo ayuda a mantener la lealtad del cliente, sino que también refleja un deseo de preservar las relaciones interpersonales que han caracterizado al comercio local durante décadas.
Juan Antonio López Dols, propietario de la cafetería Xaloc, también ha notado un cambio en la forma en que se realizan las transacciones. Aunque todavía hace excepciones con clientes de confianza, reconoce que la práctica de fiar ha disminuido considerablemente. «Ya no se fía como antes, aunque se hace alguna excepción todavía con los clientes de toda la vida que un día se olvidan la cartera o porque llevan un billete muy grande para el que no tengo cambio», explica.
### La Influencia de la Modernización y la Globalización
La modernización y la globalización han tenido un impacto profundo en la forma en que se llevan a cabo las transacciones comerciales. La proliferación de grandes cadenas y franquicias ha desplazado a los pequeños comercios, que a menudo carecen de la capacidad para ofrecer crédito a sus clientes. Vicente Armengol, presidente de los comerciantes de la ciudad, señala que hacer fiar ahora es un hándicap porque no se conoce tanto al cliente. La falta de conocimiento personal entre comerciantes y clientes ha llevado a una disminución de la confianza, lo que a su vez ha afectado la disposición de los comerciantes a ofrecer crédito.
La evolución de la tecnología también ha jugado un papel crucial en este cambio. La llegada de los datáfonos y las compras en línea ha transformado la forma en que los consumidores realizan sus compras. La comodidad de pagar con tarjeta o a través de aplicaciones móviles ha hecho que muchos consumidores opten por métodos de pago más rápidos y eficientes, pero también más impersonales. Esta transición ha contribuido a la erosión de la confianza que antes existía en las relaciones comerciales.
A pesar de estos cambios, algunos comerciantes locales siguen defendiendo la importancia de la confianza en sus relaciones con los clientes. Beatriz Manzanaro, de la mercería Mabi, menciona que, aunque la práctica de fiar ha disminuido, todavía hay clientes que son parte de la segunda o tercera generación de su negocio. «Si en alguna ocasión necesitan pagar otro día, pues no hay problema», aclara, reflejando un deseo de mantener la tradición de confianza que ha caracterizado a su comercio.
En resumen, la desaparición de la práctica de fiar en Alicante es un reflejo de cambios más amplios en la sociedad y la economía. La modernización, la globalización y la creciente individualización han transformado las relaciones comerciales, llevando a una disminución de la confianza y la solidaridad comunitaria. A medida que los comerciantes luchan por adaptarse a esta nueva realidad, la pregunta que queda es si es posible recuperar la confianza en un mundo cada vez más impersonal.
