El calor extremo ha irrumpido en las aulas de Alicante con temperaturas superiores a 30 grados y casos documentados de lipotimias entre estudiantes. La Conselleria de Educación ha autorizado una flexibilización urgente del horario lectivo en institutos para mitigar riesgos sanitarios y cumplir con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que establece un límite máximo de 27 grados en espacios interiores ocupados.
¿Qué cambios permite la Conselleria de Educación en los institutos de Alicante?
La flexibilización horaria aplica exclusivamente a IES (Institutos de Educación Secundaria) y Bachillerato, no a colegios de Primaria o Infantil. Los centros pueden concentrar su jornada entre las 8:00 y las 13:00 horas, reduciendo así dos horas diarias. Esta medida evita la exposición al pico térmico vespertino, cuando los termómetros superan los 35 grados en aulas sin climatización.
¿Qué implica la reducción horaria para el currículum?
- Se mantiene la integridad curricular: todas las materias deben impartirse.
- Los periodos lectivos se reducen de forma proporcional, sin supresión de contenidos clave.
- En grupos vespertinos, se permite retrasar el inicio una hora, manteniendo la hora habitual de finalización.
¿Por qué no se aplica esta medida en los colegios?
Los colegios de Primaria y Educación Infantil ya finalizan sus jornadas entre las 13:00 y las 13:30 horas, lo que los sitúa fuera del rango de mayor riesgo térmico. Sin embargo, muchos centros denuncian que sus instalaciones carecen de ventilación forzada, aislamiento térmico o sistemas de climatización, lo que provoca acumulación de calor desde primera hora.
¿Qué servicios no pueden verse afectados por el cambio horario?
- El comedor escolar debe mantener su funcionamiento completo y autorizado.
- El transporte escolar conserva sus rutas, paradas, horarios e itinerarios sin modificaciones.
- No se permite la reducción ni alteración de servicios esenciales, ni la supresión de actividades complementarias.
¿Cuál es el marco legal y técnico que sustenta esta decisión?
La medida responde a una exigencia de cumplimiento normativo: la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, aplicable también al alumnado como usuarios de espacios educativos. El Real Decreto 488/1997 fija 27 °C como temperatura máxima admisible en locales con actividad física moderada —como la asistencia a clase—. Superar este umbral implica riesgo de estrés térmico, deshidratación y pérdida de concentración.
¿Qué responsabilidades asumen los centros al aplicar la flexibilización?
- Comunicar formalmente la modificación horaria a la Conselleria.
- Garantizar la continuidad pedagógica, incluso con jornadas acortadas.
- Asegurar que no se vulneren los derechos de los trabajadores docentes, incluyendo jornada laboral y descansos.
¿Cuál es el impacto económico y operativo de esta medida?
La adaptación implica costes ocultos: reorganización de turnos docentes, ajuste de horarios de personal no docente (conserjes, cocineros, monitores), y posible sobrecarga en servicios de comedor y transporte. Además, los centros sin infraestructura adecuada enfrentan un riesgo de litigios si se producen incidentes por negligencia térmica. Desde el punto de vista presupuestario, la falta de inversión en eficiencia energética escolar —aislamiento, techos reflectantes, ventilación cruzada— agrava la dependencia de soluciones puntuales como la reducción horaria.
Datos Clave
- Temperaturas registradas en aulas: hasta 35 °C, 8 °C por encima del límite legal.
- Primeras lipotimias documentadas entre estudiantes en junio de 2026.
- Flexibilización autorizada solo para IES y Bachillerato, no para colegios.
- El comedor escolar y el transporte escolar son servicios inalterables.
- La medida es excepcional y temporal: aplica solo en junio y septiembre.
¿Qué implica esta medida para el futuro de la infraestructura educativa?
Esta decisión no es una solución estructural, sino un parche ante la obsolescencia de edificios escolares. Más del 60 % de los institutos de la Comunidad Valenciana fueron construidos antes de 1990 y carecen de sistemas de control térmico. La flexibilización horaria evidencia una brecha entre normativa de seguridad y realidad edificatoria. Sin inversiones en rehabilitación energética, las medidas puntuales se repetirán cada verano, con impacto en el rendimiento académico, la salud del alumnado y la retención docente.
