Los primeros cinco pasajeros españoles del MV Hondius, crucero vinculado a un brote sospechoso de hantavirus, fueron evacuados con éxito desde Granadilla de Abona al Aeropuerto Tenerife Sur. El operativo incluyó embarcación intermedia, transporte en vehículo burbuja de la UME, y acceso restringido a la pista aérea. Todo ocurrió bajo estricto control sanitario y sin contacto con el público.
¿Cómo se organizó la evacuación de los pasajeros del MV Hondius?
El plan de evacuación se activó tras la decisión del Gobierno central de fondear forzosamente el crucero en Tenerife, tras negarse las autoridades canarias a autorizar su atraque. La Unidad Militar de Emergencias coordinó la salida desde el Muelle Ribera con precisión horaria: primera salida a las 10:00 horas.
No se usó la embarcación tipo zodiac prevista inicialmente. En su lugar, una embarcación de tamaño mediano garantizó estabilidad y aislamiento. Cada pasajero subió individualmente al vehículo burbuja, diseñado para contención biológica.
En el Aeropuerto Tenerife Sur, se activó un protocolo de acceso diferenciado. Los evacuados entraron por zonas no públicas, evitando controles de facturación, aduanas y zonas comunes. Directamente a la pista, donde los esperaba un avión militar con destino al Hospital Gómez Ulla en Madrid.
¿Qué papel jugó el marco legal en la evacuación?
El Gobierno invocó el Real Decreto-Ley 6/2020, que permite la intervención estatal en emergencias sanitarias graves. Este marco habilitó la suspensión temporal de competencias autonómicas en materia de sanidad y puertos.
Canarias perdió la capacidad de decisión sobre el fondeo. El Ministerio de Sanidad asumió la coordinación operativa, mientras el Ministerio del Interior gestionó la seguridad y movilidad. La Agencia Estatal de Meteorología y la Autoridad Portuaria de Tenerife actuaron bajo instrucción directa del Ejecutivo.
Esta medida generó tensión institucional, pero fue avalada por la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial. El fundamento jurídico no fue la sospecha clínica, sino el riesgo epidemiológico potencial derivado de la exposición compartida en espacios cerrados del crucero.
¿Cuál es el impacto económico de esta operación de emergencia?
La evacuación movilizó más de 120 efectivos de la UME, 7 unidades móviles de contención, y 3 aeronaves de transporte sanitario. El costo estimado supera los 2,3 millones de euros, según fuentes del Ministerio de Defensa.
El puerto de Granadilla de Abona suspendió operaciones comerciales durante 18 horas. Se retrasaron 14 cruceros y 22 buques de carga. El sector turístico insular reportó una caída del 12 % en reservas de última hora en zonas cercanas al muelle.
Sin embargo, la operación reforzó la imagen de capacidad de respuesta del Estado. Empresas especializadas en logística sanitaria de emergencia registraron un aumento del 37 % en consultas de contratación pública en las 48 horas posteriores.
¿Qué protocolos técnicos se aplicaron para evitar contagios?
Contención en tránsito
Cada pasajero usó equipo de protección individual (EPI) nivel 3, incluyendo trajes desechables, mascarillas FFP3 y gafas estancas. Los vehículos burbuja mantuvieron presión negativa constante y filtración HEPA.
Vigilancia epidemiológica activa
Antes del embarque, se realizó prueba rápida de antígenos y toma de muestra para PCR en tiempo real. Las muestras fueron enviadas al Centro Nacional de Microbiología (CNM) en Majadahonda.
Comunicación controlada
Los pasajeros no tuvieron acceso a redes sociales durante el traslado. Se les entregó un dispositivo con información oficial y canal de contacto exclusivo con el Servicio Canario de Salud.
Datos Clave
- El MV Hondius llevaba 197 pasajeros y 112 tripulantes, todos bajo observación.
- El hantavirus se transmite por aerosoles de excreciones de roedores, no por contacto humano directo.
- La tasa de letalidad varía entre el 5 % y el 15 %, según la cepa y la respuesta temprana.
- El Hospital Gómez Ulla es el único centro en España con unidad de aislamiento de nivel 4 (BSL-4) para patógenos de alto riesgo.
- El Gobierno activó el Plan Nacional de Respuesta a Amenazas Biológicas (PNRAB) en fase 3: respuesta coordinada interministerial.
La operación en Tenerife no fue solo un ejercicio logístico. Fue una prueba de estrés para el sistema sanitario nacional. Mostró la capacidad de articulación entre defensa, sanidad y administración territorial. También reveló brechas en la coordinación previa con comunidades autónomas. La gestión del riesgo comunicacional, con más de 90 medios internacionales en el muelle, marcó un nuevo estándar en transparencia operativa. El caso del MV Hondius ya forma parte de los escenarios de simulacro del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES).
