La carne de conejo, tradicional en paellas y platos como el conejo al ajillo, ha perdido protagonismo en la dieta española. Esa caída de consumo ha provocado que las granjas cunícolas en la Comunidad Valenciana y Alicante se reduzcan a la mitad en diez años. Hoy quedan apenas 90 explotaciones en la región y unas 20 en Alicante. El 50 aniversario de Asescu coincide con un esfuerzo urgente por reactivar la demanda y garantizar la sostenibilidad del sector.
¿Por qué ha caído tanto el número de granjas cunícolas?
El declive no es casual. Responde a una combinación de factores estructurales y culturales. La falta de relevo generacional es crítica: pocos jóvenes se incorporan a la ganadería intensiva. Además, la bajada de consumo doméstico y restaurador ha desequilibrado la cadena productiva.
La paella ya no es suficiente
La carne de conejo ha quedado atrapada en recetas tradicionales. Su presencia en la típica paella ha disminuido por sustitución con pollo o marisco. No se ha logrado su incorporación en formatos modernos: platos listos, snacks proteicos o alternativas sostenibles.
El impacto económico es tangible
Cada cierre de granja supone pérdida de empleo directo, reducción de compras locales (piensos, veterinarios, transporte) y menor aporte al PIB agroalimentario regional. En la Vega Baja, epicentro histórico de la cunicultura, la caída ha afectado a proveedores locales y cooperativas de comercialización.
¿Qué dice la normativa actual sobre la cunicultura?
El sector opera bajo el Reglamento (CE) 1099/2009 sobre protección de animales durante el sacrificio y la Ley 32/2007 de servicios sanitarios agroalimentarios. Sin embargo, carece de un marco específico de apoyo como el que tienen otros sectores ganaderos. No existe una estrategia nacional de cunicultura ni líneas de subvención diferenciadas para modernización o transición ecológica.
La figura de Asescu: 50 años sin respaldo institucional sólido
Fundada en 1976, Asescu representa a más del 70 % de los productores nacionales. Su presidencia actual está liderada por Mari Luz García Pardo, experta en ingeniería agroalimentaria. Pese a su experiencia técnica, la asociación carece de capacidad de influencia regulatoria comparable a la de otras interprofesionales.
¿Cómo están intentando revertir la tendencia?
La interprofesional Intercun ha lanzado campañas de promoción centradas en las propiedades nutricionales del conejo: bajo en colesterol, sin grasas saturadas y alto en proteínas de alto valor biológico. También impulsa alianzas con cocineros y escuelas de hostelería para innovar en su uso culinario.
Datos Clave
- En Alicante quedan menos de 20 granjas cunícolas, concentradas en la Vega Baja e interior.
- La Comunidad Valenciana alberga solo 90 explotaciones activas, frente a más de 180 en 2016.
- El relevo generacional afecta al 83 % de las explotaciones, según datos de Asescu 2025.
- La carne de conejo aporta menos del 0,8 % del consumo cárnico per cápita anual en España.
- No existe una Denominación de Origen ni Indicación Geográfica Protegida para carne de conejo español.
¿Qué futuro tiene la cunicultura en un contexto de transición alimentaria?
El sector enfrenta una paradoja: su producto encaja perfectamente con las tendencias globales —proteína sostenible, baja huella hídrica, alta eficiencia alimentaria— pero carece de visibilidad y posicionamiento. La transición agroecológica exige redefinir modelos productivos, no solo reducirlos. La cunicultura extensiva o integrada con cultivos podría abrir nuevas vías, siempre que se articulen incentivos reales y se actualice el marco normativo.
El rol de la investigación y la formación
La Escuela Politécnica Superior de Orihuela (EPSO) lidera proyectos sobre bienestar animal y optimización de piensos. Sin embargo, la transferencia tecnológica al campo sigue siendo limitada. Falta una red de demostración en explotaciones reales y financiación para adaptación de infraestructuras.
La dimensión legal: ¿dónde está la protección del sector?
A diferencia de la porcicultura o avicultura, la cunicultura no figura en el Plan Estratégico de la PAC 2023–2027 con medidas específicas. Tampoco está incluida en los programas de resiliencia del sector ganadero del Ministerio de Agricultura. Su regulación se diluye en normas genéricas, lo que dificulta su defensa ante competencia desleal o importaciones sin equivalentes estándares de bienestar.
