Marco Trasobares, campeón de España sub-18 en salto con pértiga, superó los 4,80 metros el 14 de marzo de 2026. Su victoria no solo le valió el oro nacional. También le aseguró la plaza para el Campeonato de Europa juvenil del verano. Pero su logro no nació en una instalación de élite. Surgió entre palets, colchonetas de feria y una pista sin homologar.
¿Cómo entrena un campeón sin infraestructura adecuada?
Marco entrena en la pista del Club Atletisme Sant Joan, en Alicante. Allí no hay pértigas homologadas, ni colchonetas de caída certificadas, ni superficie de despegue regulada. En su lugar, usan colchonetas de toros mecánicos para amortiguar caídas. Los palets del pasillo de velocidad evitan lesiones por deslizamiento.
La pista no se ha renovado desde su inauguración. No cumple los requisitos de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA). Por eso, el club no puede organizar competiciones oficiales. Cada evento exige desplazamientos forzados a otras ciudades.
La pista como símbolo de abandono institucional
La falta de inversión afecta a más que a los resultados. Impide la captación de talento. Dificulta la formación técnica. Reduce la retención de jóvenes atletas. El club depende de donaciones, esfuerzo familiar y voluntariado. No de planes estratégicos públicos.
¿Qué papel juega Grigori Yegórov en el éxito de Marco?
El olímpico ruso Grigori Yegórov, residente en la provincia, entrena de forma voluntaria con el club. Su experiencia en salto con pértiga de élite aporta rigor técnico y mentalidad competitiva. Pero su presencia no compensa la ausencia de recursos básicos: material de salto, mantenimiento de la pista o asesoramiento biomecánico.
Entrenamiento sin certificación, pero con alto riesgo
Sin superficie de aterrizaje homologada, cada salto incrementa el riesgo de lesión grave. Sin pértigas calibradas por categoría, la técnica se adapta a lo disponible, no a lo óptimo. Sin registro de datos biomecánicos, el progreso se mide por intuición, no por ciencia.
¿Cuál es el impacto económico real del abandono de instalaciones deportivas locales?
El Club Atletisme Sant Joan genera actividad económica local: transporte, alojamiento, alimentación y servicios auxiliares durante desplazamientos. Pero su potencial está truncado. Una pista homologada atraería competiciones regionales y nacionales. Generaría ingresos directos e indirectos. Estimaciones conservadoras apuntan a un impacto anual de 120.000 € si se normalizara su operativa.
El costo oculto de la improvisación
Cada palet usado como obstáculo cuesta 25 €. Cada colchoneta de feria, 180 €. La inversión mínima para homologar la pista supera los 350.000 €. Pero el costo social de no actuar es mayor: pérdida de talento, desincentivo a la práctica deportiva y debilitamiento del tejido asociativo juvenil.
¿Qué exige el marco legal para una pista de atletismo en España?
La normativa de la RFEA exige cumplir la Norma UNE-EN 14877 para superficies de pista. También requiere certificación de colchonetas de caída según UNE-EN 13168, y homologación de pértigas por categoría de edad y peso. Sin estos sellos, ninguna competición oficial puede celebrarse allí.
Datos Clave
- Marco Trasobares logró 4,80 m en el Campeonato de España sub-18 de 2026.
- La pista del Club Atletisme Sant Joan no está homologada desde su inauguración, hace más de 12 años.
- El club depende de colchonetas de toros mecánicos y palets industriales para entrenar con seguridad mínima.
- La falta de infraestructura obliga a desplazamientos constantes, con un costo promedio de 1.200 € por competición.
- La inversión estimada para la remodelación es de 350.000 €, con retorno económico proyectado en 3 años.
Tridimensionalmente, el caso de Marco Trasobares no es solo deportivo. Es un reflejo del desfase entre política deportiva y realidad asociativa. Económicamente, representa una inversión postergada con retorno comprobado. Legalmente, evidencia el incumplimiento sistemático de normas técnicas que protegen la integridad física de los jóvenes. Su medalla no brilla solo por su oro. Brilla por lo que logró a pesar de.
