Los cortes de luz programados ya no son una excepción: son una parte habitual de la vida en muchas zonas de la Comunidad Valenciana. Desde el gran apagón nacional del año pasado, los ciudadanos han aprendido a consultar con anticipación los cortes de luz programados, especialmente en verano, cuando el consumo eléctrico se dispara y las redes sufren más presión. Esta semana, del 25 al 31 de julio de 2026, Iberdrola ha anunciado interrupciones en 25 municipios, incluida Valencia capital. No se trata de fallos imprevistos, sino de intervenciones planificadas para evitar averías mayores y garantizar la seguridad de las instalaciones y la calidad del suministro.
Los cortes programados son trabajos de mantenimiento preventivo
Cuando una compañía eléctrica como Iberdrola programa un corte, no está fallando: está actuando con responsabilidad. Estas interrupciones temporales permiten realizar tareas esenciales como sustituir cables antiguos, actualizar subestaciones o instalar nuevos contadores inteligentes. Sin ellas, el riesgo de cortes imprevistos —más largos y menos controlables— aumenta significativamente.
Estos trabajos responden a la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico, que obliga a las distribuidoras a garantizar la fiabilidad del sistema. Además, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) supervisa que los avisos se publiquen con al menos 48 horas de antelación y que se respeten los horarios comunicados.
¿Por qué se eligen horarios nocturnos o matutinos?
Los cortes suelen programarse en franjas de menor consumo: entre las 00:00 y las 07:00 horas, o bien entre las 08:30 y las 10:30. Esto minimiza el impacto en hogares y negocios. Por ejemplo, el sábado 25 de julio, el corte en la calle Hermanos Machado (nº 79) se realiza en plena madrugada, cuando la actividad es mínima.
Cada corte afecta a una zona muy concreta y delimitada
No se corta la luz a toda una ciudad ni a un barrio entero sin necesidad. Iberdrola especifica números exactos de viviendas o edificios afectados, como “Plaza San Jerónimo: 1 y 3” o “Calle Ausias March: 53, 55 y 57”. Esto evita la alarma generalizada y permite a los vecinos saber con precisión si su domicilio está incluido.
En Valencia capital, los cortes están concentrados en zonas como Ruzafa, El Carmen, Patraix o el barrio del Grao. En los municipios cercanos —como Paterna, Torrent, Sagunto o Xàtiva— los trabajos suelen centrarse en calles residenciales o zonas industriales en proceso de modernización.
¿Qué pasa si el trabajo termina antes de lo previsto?
Iberdrola aclara que, si los técnicos finalizan antes del horario anunciado, restablecerá el suministro inmediatamente y sin aviso previo. Esto es clave: no se trata de una interrupción fija, sino de un margen máximo. Muchos vecinos recuperan la luz 30 o 60 minutos antes de lo previsto.
Los ciudadanos pueden prepararse con antelación
Tener luz es un servicio básico, pero su interrupción no tiene por qué ser un caos. Con un poco de planificación, se pueden evitar contratiempos: cargar los móviles, tener linternas a mano, descongelar alimentos perecederos si el corte supera las 2 horas, o avisar a vecinos mayores o personas dependientes.
Además, desde 2024, todas las distribuidoras están obligadas a ofrecer alertas por SMS o app si el usuario lo solicita. En el caso de Iberdrola, se puede activar esta opción desde la app oficial o la zona privada de Mi Iberdrola.
¿Qué hacer si el corte se prolonga más de lo anunciado?
Si pasada la hora final indicada no hay restablecimiento, el usuario puede contactar con atención al cliente (900 224 522) o reportar la incidencia desde la app. La normativa exige que las compañías resuelvan los retrasos con prioridad y justifiquen cualquier desviación.
Lo esencial en 3 puntos
- Los cortes programados son intervenciones técnicas necesarias para evitar fallos mayores y están regulados por la Ley del Sector Eléctrico.
- Cada corte afecta solo a direcciones específicas, no a barrios enteros, y puede finalizar antes del horario previsto.
- Los ciudadanos pueden recibir alertas personalizadas y tomar medidas prácticas (como cargar dispositivos) para minimizar molestias.
El contexto actual —con temperaturas extremas y una red eléctrica en transición hacia las energías renovables— hace que estos trabajos de mantenimiento sean aún más frecuentes. Pero también más transparentes: hoy, saber qué, cuándo y dónde se corta la luz ya no es un privilegio, sino un derecho de información que empodera al ciudadano.
