El estrecho de Ormuz es un paso marítimo de apenas 34 kilómetros de ancho que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico. Por allí transita el 20 % del petróleo mundial y casi un tercio del comercio marítimo de crudo. Si se interrumpe su flujo, los precios de los combustibles en España y toda Europa suben en cuestión de días. No es una hipótesis: ya ha pasado tres veces en los últimos 15 años.
El estrecho de Ormuz no es solo un canal geográfico, es una válvula global de energía
Este estrecho es el único acceso marítimo para los principales exportadores de petróleo: Irán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak. Todos ellos envían crudo a Europa, Asia y América a través de este cuello de botella. Si un barco se hunde, si hay una mina, si se activa una amenaza militar o si se impone un bloqueo legal, los tanqueros deben desviarse miles de kilómetros. Eso retrasa entregas, eleva costes de flete y, finalmente, impacta en la factura de la gasolina y el gasóleo.
¿Por qué es tan estrecho y tan vulnerable?
Su anchura mínima es de 34 km, pero la zona navegable segura para buques petroleros supera los 200.000 toneladas es aún más reducida: apenas 2 km de ancho en algunos tramos. Eso lo convierte en el punto más crítico de la cadena energética global. No hay alternativas terrestres a gran escala: los oleoductos que cruzan la región son limitados y muchos están fuera de servicio por conflictos o sanciones.
Irán y Omán negocian un nuevo acuerdo de tránsito justo tras la ruptura de la tregua
Tras la escalada de ataques estadounidenses contra objetivos iraníes —ya van trece noches consecutivas—, Irán ha acelerado conversaciones con Omán para regular el paso por Ormuz. El objetivo no es cerrar el estrecho, sino afirmar su soberanía sobre las aguas y definir reglas claras de navegación. Según el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, se acordaron “principios comunes y mecanismos operativos” para garantizar el tránsito seguro, respetando los derechos de ambos países ribereños.
¿Qué cambia para los barcos comerciales?
No se trata de un nuevo peaje ni de una prohibición. Se trata de un marco normativo que podría incluir: zonas de tráfico obligatorio, protocolos de identificación previa, inspecciones coordinadas y respuestas conjuntas ante incidentes. Si se aprueba, este acuerdo podría evitar malentendidos que desencadenen crisis. Pero también podría dar a Irán mayor margen para justificar controles en nombre de la seguridad nacional.
La tensión en Ormuz afecta directamente a los consumidores españoles
España importa el 95 % de su petróleo. Más del 40 % de ese crudo llega desde el golfo Pérsico, y casi toda esa carga pasa por Ormuz. Cuando hay alertas en la zona, los operadores financieros anticipan escasez y suben los precios del barril en los mercados de futuros. Eso se traslada a las refinerías, luego a los distribuidores y, en menos de 72 horas, a las gasolineras de toda España.
¿Qué dice la ley internacional?
El estrecho de Ormuz está regido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). Allí se reconoce el derecho de paso inocente, pero también el derecho de los Estados ribereños a adoptar medidas para proteger su seguridad. Irán no ha ratificado la CONVEMAR, pero Omán sí. Eso crea una brecha jurídica que los nuevos acuerdos bilaterales buscan llenar —sin violar el derecho internacional, pero reforzando el control local.
El Papa pide diálogo para evitar una crisis energética y humanitaria
En medio de esta tensión, el papa Leon XIV lanzó un llamamiento desde Castelgandolfo: pidió “suspender los ataques” y “reabrir espacios para el diálogo”. No lo hizo solo por la paz en Gaza o Cisjordania, sino porque sabe que una interrupción prolongada en Ormuz no solo encarece la gasolina: también afecta la cadena de suministro de medicinas, alimentos y fertilizantes, muchos de los cuales viajan en barcos que cruzan ese estrecho.
Lo esencial en 3 puntos
- El estrecho de Ormuz es el cuello de botella energético más importante del mundo: por allí pasa una quinta parte del petróleo global.
- Los acuerdos entre Irán y Omán buscan regular el tránsito sin cerrar el paso, pero su aplicación podría dar margen a controles que ralenticen los envíos.
- Cada día de tensión en Ormuz se traduce en subidas de precios en las gasolineras españolas en menos de tres días, por efecto en los mercados internacionales.
