La cría de conejos en Alicante enfrenta una crisis estructural: 25.289 animales perdidos en un año, 20 explotaciones activas y una caída del 50 % en la última década. Irene Gómez, de 29 años, es una excepción. Ella asume la granja familiar en Ibi tras la inminente jubilación de su padre. Su decisión no es solo personal: es un acto de resistencia frente a la desaparición del sector ganadero alicantino.
¿Por qué se está colapsando la ganadería en Alicante?
La provincia ha perdido 25.289 cabezas ganaderas en 12 meses. El retroceso más agudo corresponde al ovino (−15.852), seguido del caprino (−5.784) y el porcino (−3.379). El bovino, aunque menos afectado, también cayó 274 unidades.
El caso extremo: la cría de conejos
El subsector de conejos es el más frágil. En diez años, el número de explotaciones se redujo a la mitad. Hoy apenas quedan 20 granjas activas. La causa principal no es solo la enfermedad o los costes, sino la caída sostenida del consumo de carne de conejo en España y Europa.
¿Qué impulsa a una joven a asumir una granja de conejos?
Irene Gómez no llegó de la noche a la mañana. Desde niña ayudaba en la granja. Su decisión fue estratégica: sin su paso, la explotación hubiera cerrado. Ella reconoce los obstáculos, pero también su motivación: “Siempre he estado por aquí ayudando y he dado el paso porque de otra forma hubiese cerrado”.
Formación y adaptación tecnológica
Irene ha incorporado gestión digital de registros sanitarios, rotación de lotes optimizada y protocolos de bioseguridad reforzados. No sustituye la experiencia de su padre, sino que la complementa con herramientas actuales.
¿Cuál es el impacto económico real de la desaparición de estas granjas?
Cada explotación de conejos en Alicante genera entre 2 y 4 puestos de trabajo directos. Con solo 20 granjas restantes, el sector aporta menos del 0,3 % al PIB provincial. Pero su desaparición afecta en cadena: proveedores de pienso, veterinarios especializados, transportistas y mataderos locales pierden volumen.
El efecto en la cadena agroalimentaria
La reducción de oferta local obliga a importar carne de conejo desde Francia y Bélgica. Eso incrementa los costes logísticos y reduce la trazabilidad. Además, se debilita el modelo de producción corta distancia, clave para la sostenibilidad y la resiliencia alimentaria.
¿Qué marco legal y de apoyo existe para jóvenes ganaderos?
El Programa de Desarrollo Rural de la Comunidad Valenciana (PDR 2023–2027) incluye ayudas específicas para jóvenes agricultores y ganaderos, con hasta 70.000 € en inversiones iniciales. Pero el acceso es complejo: requiere planes técnicos rigurosos, cumplimiento de normas de bienestar animal y certificación de explotación ecológica o de calidad diferenciada.
Barreras burocráticas y falta de acompañamiento
Muchos jóvenes abandonan los trámites por la lentitud en la resolución de solicitudes y la escasez de asesores técnicos locales. Irene accedió a la ayuda, pero solo tras 11 meses de gestión y con apoyo de una cooperativa agropecuaria.
Datos Clave
- 25.289: Cabezas ganaderas perdidas en Alicante en 2025.
- 20: Explotaciones de conejos activas en la provincia (frente a 40 en 2015).
- 50 %: Caída del consumo de carne de conejo en España desde 2010 (datos MAPA).
- 70.000 €: Ayuda máxima para jóvenes ganaderos bajo el PDR Valenciano.
- 11 meses: Tiempo medio de tramitación de ayudas para nuevas explotaciones.
La historia de Irene Gómez no es un caso aislado: es un indicador de que el futuro de la ganadería alicantina depende de la capacidad de integrar experiencia tradicional, innovación técnica y apoyo institucional realista. Sin ese equilibrio, las granjas no solo cerrarán: dejarán vacíos productivos, sociales y territoriales que tardarán décadas en recuperarse.
