La salud visual ya no es un apéndice del sistema sanitario. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha declarado que su integración en el Sistema Nacional de Salud es una prioridad estratégica. El Plan de Acción de Atención Primaria 2025–2027 impulsa su incorporación directa a los equipos asistenciales. Esto reduce derivaciones innecesarias, acorta tiempos de diagnóstico y mejora la equidad territorial. Más de 2.300 ópticas ya participan en el Plan VEO, que ha atendido a más de 130.000 menores desde su lanzamiento.
¿Por qué la salud visual ya no puede estar en la periferia del sistema sanitario?
La salud visual afecta directamente la autonomía, la seguridad y la calidad de vida. No es un servicio complementario: es un determinante de salud pública. Su exclusión histórica ha generado brechas en detección temprana, especialmente en infancia y zonas rurales. La incorporación de ópticos-optometristas como profesionales de primera línea corrige esa distorsión estructural.
El rol clínico de los ópticos-optometristas
Estos profesionales realizan exploraciones visuales completas, detectan patologías como glaucoma, retinopatía diabética o degeneración macular temprana. Su formación les permite actuar en prevención, diagnóstico y seguimiento —no solo en corrección óptica.
La tecnología como puente de equidad
El despliegue de retinógrafos en centros de salud permite capturar imágenes de la retina sin derivar al hospital. Esto acelera el cribado de enfermedades sistémicas con manifestación ocular. Es innovación con impacto territorial: reduce desigualdades entre urbano y rural.
¿Cómo funciona el Plan VEO para menores de 16 años?
El Plan VEO garantiza ayudas directas de hasta 100 euros anuales para gafas o lentillas. Cubre monturas básicas con lentes graduadas orgánicas y tratamiento antirreflejante. También incluye lentes de contacto y soluciones de mantenimiento por un año. La gestión es ágil: se tramita desde ópticas adheridas, sin intermediarios burocráticos.
Cobertura y acceso real
Más de 2.300 ópticas están integradas en la red. El programa no exige informe médico previo para la primera solicitud. Esto elimina barreras administrativas que antes impedían el acceso, especialmente en familias con bajos ingresos o escasa alfabetización sanitaria.
¿Qué implica integrar a los ópticos-optometristas en Atención Primaria?
Su inclusión no es solo logística: es un cambio de modelo asistencial. Supone reconocer su competencia clínica, dotarles de historial clínico compartido y habilitar protocolos de derivación inversa (del hospital a la óptica para seguimiento). Ya se están pilotando unidades integradas en comunidades autónomas como Andalucía y Cataluña.
Marco legal en evolución
El Real Decreto 1030/2022 reconoce la formación universitaria de grado en Óptica y Optometría como título habilitante. Sin embargo, su ejercicio pleno dentro del SNS requiere desarrollo normativo autonómico. El Plan 2025–2027 actúa como catalizador para armonizar criterios y financiación.
¿Cuál es el impacto económico y social de esta integración?
La inversión en salud visual evita costes mayores: cada euro en cribado infantil evita hasta 5 euros en intervenciones tardías. El absentismo escolar por problemas no corregidos se reduce un 32%. Además, el sector óptico genera 12.500 empleos directos y contribuye con 1.400 millones de euros al PIB anual.
Datos Clave
- El Plan VEO ha registrado más de 130.000 solicitudes desde su inicio en diciembre de 2025.
- Más de 2.300 ópticas están adheridas al programa, con cobertura en el 94 % de los municipios españoles.
- Los retinógrafos en centros de salud permiten diagnósticos que antes requerían derivación hospitalaria.
- La integración de ópticos-optometristas en Atención Primaria reduce un 28 % las derivaciones oftalmológicas innecesarias.
- El Real Decreto 1030/2022 establece las bases legales para su ejercicio clínico dentro del SNS.
¿Qué desafíos persisten en la implementación?
La homologación de protocolos entre comunidades autónomas sigue siendo irregular. Falta una estrategia nacional de formación continuada en patología ocular para ópticos-optometristas. También es urgente actualizar los catálogos de prestaciones del SNS para incluir pruebas como la tomografía de coherencia óptica (OCT) en entornos comunitarios. La interoperabilidad de sistemas informáticos entre ópticas y centros de salud sigue siendo limitada en más del 60 % de las regiones.
