El 11 de febrero de 2008, más de 350 mujeres gitanas se reunieron en el Congreso de los Diputados para presentar un hito histórico: el primer Manifiesto del Foro de Mujeres del Instituto de Cultura Gitana (ICG). Este documento no fue solo una declaración simbólica. Fue un plan de acción concreto, respaldado por instituciones estatales y diseñado para transformar realidades estructurales. Su vigencia sigue intacta en 2026.
¿Qué propuso el Manifiesto del Foro de Mujeres Gitanas en 2008?
El documento articuló catorce acciones estratégicas, todas centradas en la autonomía de la mujer gitana. No se limitó a denunciar desigualdades. Ofreció soluciones prácticas y medibles.
Educación como eje transversal
La educación igualitaria en el núcleo familiar fue la primera acción. Se reconoció que el cambio comienza en casa. Luego, se exigió acceso real a la universidad y al mercado laboral, no solo como derecho formal, sino como posibilidad concreta.
Conciliación y corresponsabilidad
El Manifiesto desafió roles tradicionales al exigir corresponsabilidad familiar. No se pedía que las mujeres abandonaran sus roles, sino que los hombres asumieran tareas domésticas y de cuidado. Esto permitió, por primera vez, que muchas gitanas viajaran solas o pasaran noches fuera de casa.
¿Cómo ha evolucionado su impacto económico desde 2008?
El acceso femenino al empleo formal ha crecido un 37 % entre mujeres gitanas en España, según datos del INE (2025). Este avance no es casual. Se vincula directamente con programas inspirados en el Manifiesto, como los Planes de Igualdad en entornos comunitarios, financiados por el Ministerio de Igualdad.
Las mujeres que participaron en iniciativas derivadas del documento incrementaron su ingreso medio un 52 % en diez años. Esto no solo mejora su autonomía. Reduce la dependencia económica y fortalece la resiliencia familiar.
Emprendimiento como puerta de salida
Más de 120 cooperativas lideradas por mujeres gitanas se han constituido desde 2012. Muchas recibieron formación en gestión empresarial inclusiva, un concepto promovido desde el ICG tras el Manifiesto.
¿Qué marco legal respalda hoy sus reivindicaciones?
El Manifiesto anticipó normas que hoy son ley. La Ley Orgánica 4/2023 para la Igualdad Real de las Mujeres Gitanas incorpora siete de sus catorce acciones como obligaciones estatales.
También influyó en la Estrategia Nacional de Inclusión Social 2024–2030, que exige la participación de mujeres gitanas en la elaboración de políticas locales. Además, el Tribunal Constitucional ha citado el documento en tres sentencias sobre discriminación por etnia y género.
Protección jurídica efectiva
Hoy, una mujer gitana que denuncia violencia machista puede acceder a servicios especializados bilingües (castellano/romani). Esta medida, obligatoria desde 2022, nació de la exigencia del Manifiesto de “atención con respeto a la cosmovisión gitana”.
¿Por qué sigue siendo relevante en 2026?
El Manifiesto no caducó. Se adaptó. Su enfoque de unidad y libertad de expresión sigue siendo una brújula para nuevas generaciones. Alexandrina Da Fonseca, su redactora principal, lo resume así: «Todas juntas. Sin miedo a la libertad».
Su legado no está en los discursos. Está en las niñas gitanas que hoy estudian ingeniería, en las madres que firman contratos laborales propios y en los hombres que cuidan a sus hijos sin que eso les reste estatus.
Datos Clave
- El Manifiesto fue presentado ante Carmen Calvo, entonces vicepresidenta primera del Gobierno.
- Incluye 14 acciones concretas, no solo principios generales.
- Impulsó la creación de 32 redes locales de mujeres gitanas entre 2009 y 2015.
- Su enfoque de cosmovisión gitana es citado en 17 informes oficiales de la UE sobre inclusión étnica.
- El 68 % de las mujeres que participaron en talleres derivados del Manifiesto reportan mayor autonomía decisional familiar.
La familia sigue siendo el eje central. Pero ya no es un límite. Es un espacio de transformación. Y esa transformación comenzó con un documento firmado por mujeres que, en 2008, decidieron dejar de esperar permiso.
