Cien años después de su creación en Alcoy, las aceitunas rellenas de anchoa ya no son un aperitivo local: son un producto exportado a más de 50 países, con 600 referencias y una cadena de valor profundamente industrializada. La marca Cándido Miró no solo definió una categoría, sino que redefinió la escala de producción en el sector de la aceituna en conserva.
¿Cómo nació la primera aceituna rellena industrializada?
En 1926, en un local de la calle La Sardina de Alcoy, Cándido Miró Rabasa instaló una máquina pionera para deshuesar aceitunas de forma mecánica. Hasta entonces, el relleno con anchoa era artesanal, lento y costoso. Su innovación permitió estandarizar el proceso y escalar la producción.
Este salto tecnológico no fue solo técnico: fue cultural. En una región sin olivares ni acceso al mar, transformó un aperitivo de bar en un producto de marca con identidad propia: Serpis, en homenaje al río que atraviesa Alcoy.
El contexto geográfico como ventaja inesperada
Alcoy carecía de tradición olivarera y de pesca. Pero esa carencia impulsó la creatividad. Miró Rabasa importaba aceitunas de Jaén y anchoas del Cantábrico, creando una cadena de suministro anticipada a su tiempo. Hoy, esa lógica se refleja en su red logística multimodal y su estrategia de proveeduría certificada.
¿Qué impacto económico ha tenido Cándido Miró en el sector agroalimentario español?
La empresa representa un caso de industrialización sostenible en zonas no tradicionales. Genera más de 400 empleos directos y mueve una cadena de 120 proveedores locales y nacionales. Su facturación supera los 120 millones de euros anuales, con un crecimiento del 14 % interanual en exportaciones.
El ingreso de Miura Partners como accionista mayoritario en 2025 aceleró la inversión en automatización, I+D y sostenibilidad. Se han destinado 22 millones de euros a modernizar tres plantas y certificar el 100 % de sus envases como reciclables para 2027.
La profesionalización como factor clave de escala
La entrada del fondo no implicó una ruptura, sino una consolidación estratégica. Se incorporaron equipos de gestión por procesos, trazabilidad blockchain en la cadena de suministro y certificaciones globales como BRCGS y IFS Food. Esto permitió acceder a mercados exigentes como Canadá, Japón y Corea del Sur.
¿Qué marco legal y normativo rige la producción actual de aceitunas rellenas?
La fabricación actual se ajusta a tres niveles normativos: la Reglamentación (UE) 1169/2011 sobre etiquetado, el Reglamento (CE) 852/2004 sobre higiene alimentaria y la Ley 12/2013 española de etiquetado nutricional. Además, Cándido Miró cumple con la Directiva 2008/98/CE sobre residuos, aplicando el principio de responsabilidad ampliada del productor (RAP).
Innovación regulada: del relleno manual al control algorítmico
Hoy, sus líneas de envasado usan visión artificial para detectar defectos en aceitunas y sistemas de dosificación por peso para garantizar la proporción exacta de anchoa. Todo ello bajo auditorías anuales de organismos acreditados como AENOR.
¿Cómo se mantiene la autenticidad en una producción industrializada?
La marca conserva el sabor original mediante selección rigurosa de variedades (como la aceituna arbequina y la hojiblanca) y procesos de fermentación controlada. El relleno sigue usando anchoa del Cantábrico, salada y curada artesanalmente antes de su incorporación.
La trazabilidad completa —desde el olivar hasta el estante— es obligatoria. Cada lote incluye código QR que revela origen, fecha de recolección, método de salazón y huella hídrica.
Datos Clave
- Fundada en 1926 en Alcoy (Alicante), primera empresa en industrializar aceitunas rellenas de anchoa.
- 600 referencias comerciales distribuidas en más de 50 países, excluida la Antártida.
- Inversión de 22 millones de euros en modernización productiva y sostenibilidad hasta 2027.
- Certificación BRCGS y IFS Food, con trazabilidad 100 % digital y sistema de gestión de calidad ISO 22000.
- 400 empleos directos, 120 proveedores activos y cadena de suministro con 92 % de origen nacional.
El legado de Cándido Miró no es solo histórico: es un modelo de innovación regulada, escala responsable y territorio transformado. Su evolución refleja cómo una idea local, respaldada por rigor técnico y marco legal sólido, puede redefinir mercados globales sin sacrificar autenticidad.
