Donald Trump sugirió que Estados Unidos podría abrir el estrecho de Ormuz y apoderarse del petróleo iraní con «un poco más de tiempo». Su declaración, publicada en Truth Social, desató alertas geopolíticas, económicas y jurídicas. No hay precedente legal ni operativo para una acción unilateral de este tipo. La propuesta choca con el derecho internacional marítimo, el tratado de Montego Bay, y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. El estrecho es una vía de tránsito esencial: el 20 % del petróleo mundial pasa por allí.
¿Qué significa «abrir el estrecho de Ormuz» desde el punto de vista militar?
El término «abrir» no es técnico ni jurídico. En el ámbito naval, implica neutralizar capacidades defensivas iraníes: misiles costeros, minas marinas, drones y embarcaciones rápidas. Irán ha desplegado sistemas como el Fateh-110, el Khalij Fars, y redes de vigilancia satelital propia. Una operación así requeriría una coalición internacional, no una acción unipersonal o unilateral.
El costo operativo sería estratosférico
Una campaña militar en el Golfo Pérsico exigiría al menos 70.000 efectivos, 12 buques de guerra, 3 portaaviones y apoyo logístico continuo. El gasto estimado superaría los 120.000 millones de dólares en los primeros 12 meses. No hay presupuesto aprobado ni autorización del Congreso para este escenario.
¿Es legal que EEUU se apropie del petróleo iraní?
No. El derecho de ocupación militar está regulado por la Convención de La Haya de 1907 y la Cuarta Convención de Ginebra. Estas prohíben expresamente el saqueo de recursos naturales. El petróleo iraní es bien estatal protegido, no botín de guerra. Cualquier intento de expropiación generaría sanciones automáticas de la UE, la ONU y el G7.
El marco sancionador ya está activo
Irán está bajo más de 1.200 sanciones individuales y sectoriales. Pero EEUU no puede usar su poder militar para anexar activos. El Título II de la Ley de Sanciones contra Irán (ISA) autoriza medidas financieras, no confiscaciones físicas. Hacerlo equivaldría a una violación flagrante del principio de soberanía territorial.
¿Qué impacto tendría en los mercados globales?
El estrecho de Ormuz es el cuello de botella más crítico del comercio energético. Su cierre o militarización provocaría un salto inmediato del precio del barril de crudo por encima de los 150 dólares. Los países importadores como Japón, Corea del Sur y la India sufrirían colapsos logísticos. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+) ya ha advertido que no compensaría el déficit de oferta.
La cadena de suministro se rompería en 72 horas
Más del 85 % de los buques que cruzan el estrecho son de bandera comercial neutra (Panamá, Liberia, Malta). Su retención o desvío generaría litigios multimillonarios ante la Cámara de Comercio Internacional (CCI). Las aseguradoras marítimas ya han elevado las primas un 300 % en zonas del Golfo.
¿Qué papel juega JD Vance en esta estrategia?
Trump asignó a JD Vance la responsabilidad de combatir el «fraude masivo» en estados demócratas. Sin embargo, no existe vínculo legal ni operativo entre esa tarea y la política exterior en el Golfo. Vance carece de competencia constitucional sobre defensa nacional o política energética exterior. Su nombramiento es simbólico, no funcional.
Datos Clave
- El estrecho de Ormuz mide solo 34 km de ancho en su punto más estrecho.
- Irán controla ambos márgenes del estrecho: la península de Musandam (Omán) y la costa iraní.
- El 90 % del petróleo exportado por Irán sale por Ormuz, pero su producción representa menos del 4 % del suministro global.
- Ningún presidente estadounidense ha invocado el Acta de Poderes de Guerra (1973) para operaciones en el Golfo sin autorización del Congreso.
- La Fuerza Naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) opera 2.100 km de costa con 400 unidades navales activas.
¿Qué dice el derecho internacional sobre el control de pasos estrechos?
El derecho de paso inocente y el derecho de tránsito están definidos en el Artículo 38 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS). Ormuz no es aguas territoriales exclusivas de Irán: es una vía internacional de tránsito. Pero eso no autoriza a ningún Estado a intervenir militarmente para «tomar posesión» de recursos subyacentes. La soberanía iraní sobre su plataforma continental es reconocida por la Corte Internacional de Justicia.
El contexto actual es de escalada, no de acción
En 2025, Irán duplicó sus lanzamientos de misiles balísticos en el Golfo. EEUU respondió con el despliegue del Grupo Aéreo de la Sexta Flota. Pero ambos actores mantienen canales de comunicación militar indirectos vía Omán y Kuwait. Una acción unilateral de Trump rompería ese frágil equilibrio.
¿Cuál es el marco práctico real para Estados Unidos?
La única vía legal y operativa es reforzar la Coalición de Seguridad Marítima (CMF), liderada por el Reino Unido y con participación de 42 naciones. EEUU puede liderar ejercicios de disuasión, no de apropiación. El petróleo iraní sigue bajo sanciones, pero su extracción y exportación siguen siendo competencia exclusiva de Teherán. Nada en el derecho estadounidense permite su confiscación física.
El impacto económico sería global y negativo
Un conflicto en Ormuz no beneficiaría a EEUU. El dólar se depreciaría un 12 % en 30 días. Las reservas del Fondo Monetario Internacional (FMI) se verían presionadas. El índice de precios al productor (PPI) estadounidense subiría un 9,4 % en el trimestre siguiente. No hay «manantial para todo el mundo», como afirmó Trump: hay riesgo sistémico.
