En Valencia, alrededor de 200 personas se han congregado en la entrada de la estación del Norte para demandar mejoras en la seguridad del sistema ferroviario. Esta manifestación se produce en el contexto de una huelga de maquinistas que ha llevado a la cancelación de numerosos trenes de Cercanías, así como de servicios de alta velocidad y larga distancia en la provincia. La huelga, que se extenderá por tres días, fue convocada tras dos trágicos accidentes ferroviarios que resultaron en víctimas mortales, lo que ha intensificado la urgencia de las demandas de los trabajadores del sector.
La situación ha generado una gran preocupación entre los usuarios del transporte ferroviario, quienes han experimentado cancelaciones y retrasos significativos. Enrique Verdú, representante del Comité de Empresa, ha expresado que la huelga no solo involucra a los maquinistas, sino que es un movimiento que abarca a todos los trabajadores de Adif y Renfe. Verdú ha enfatizado que el ferrocarril es el medio de transporte más seguro, pero que se necesita más personal para garantizar su correcto funcionamiento. En este sentido, ha instado a Adif a cesar la externalización de servicios y ha solicitado a Renfe que asegure la presencia de interventores en todos los trenes, ya que son el contacto directo con los viajeros.
La huelga se ha convocado en respuesta a la creciente preocupación por la seguridad en el transporte ferroviario, especialmente tras los recientes accidentes en Adamuz y Gelida. Estos incidentes han puesto de manifiesto la necesidad de un cambio en el modelo de gestión del ferrocarril en España. Durante la concentración, los asistentes han coreado lemas como «los trenes no van solos, falta personal» y «menos AVES y más regionales», reflejando así su deseo de un sistema ferroviario más accesible y seguro para todos.
El seguimiento de la huelga ha sido notable, con el Comité de Empresa afirmando que el 100% de los maquinistas ha secundado la protesta. Sin embargo, según datos oficiales de Renfe, solo un 11,48% de los maquinistas en Valencia se han sumado a la huelga durante la mañana. Esta discrepancia en las cifras ha llevado a los sindicatos a argumentar que sus estimaciones de participación son mucho más altas, alcanzando entre el 80% y el 90%. La huelga ha sido organizada por varios sindicatos, incluyendo SEMAF, CCOO, UGT y CGT, quienes han unido fuerzas para exigir un cambio en la política ferroviaria del país.
La situación se complica aún más con la implementación de servicios mínimos, que han establecido que el 75% de los trenes de Cercanías operen en hora punta y el 50% durante el resto del día. Esto ha llevado a una serie de cancelaciones y retrasos, especialmente en la línea C1 de Cercanías, donde los usuarios han experimentado demoras de hasta 20 minutos. A pesar de estos servicios mínimos, los sindicatos han denunciado que son «abusivos» y han instado a la administración a reconsiderar su postura.
La demanda de un cambio en el modelo ferroviario se ha vuelto un tema central en el debate público. Juan Ramón Ferrandis, secretario general de CGT en el País Valenciano, ha señalado que es fundamental invertir en el ferrocarril tradicional, que es utilizado por el 96% de los viajeros, en lugar de priorizar la alta velocidad. Esta postura ha resonado entre los manifestantes, quienes buscan un sistema ferroviario que priorice la seguridad y la accesibilidad sobre la velocidad.
La huelga de maquinistas en Valencia es solo una parte de un movimiento más amplio que busca mejorar las condiciones laborales y de seguridad en el sector ferroviario. A medida que la huelga avanza, se espera que las negociaciones entre los sindicatos y la administración continúen, con la esperanza de alcanzar un acuerdo que beneficie tanto a los trabajadores como a los usuarios del transporte ferroviario. La situación actual ha puesto de relieve la importancia de un sistema ferroviario seguro y eficiente, y la necesidad de que las autoridades escuchen las demandas de los trabajadores y de la comunidad en general.
