El asesinato del canónigo emérito de la Catedral de Valencia ha conmocionado a la comunidad local y ha puesto de relieve la complejidad de los crímenes que involucran relaciones personales y circunstancias trágicas. En este artículo, exploraremos los detalles del caso, desde la autopsia hasta las pruebas presentadas en el juicio, que se está llevando a cabo en la Ciudad de la Justicia de Valencia. La víctima, Alfonso López Benito, fue hallada muerta en su hogar, y el acusado, Miguel Tomás V. N., enfrenta serias acusaciones que podrían llevarlo a una larga condena en prisión.
### La Autopsia y las Circunstancias del Crimen
La autopsia realizada por los médicos forenses del Instituto de Medicina Legal de Valencia ha revelado detalles escalofriantes sobre la muerte del canónigo. Según los forenses, Alfonso López Benito fue asesinado mediante un «mecanismo combinado de estrangulación y sofocación». Esto significa que el agresor le tapó la boca y obstruyó sus vías respiratorias mientras le aplicaba una presión significativa en el cuello. Las lesiones encontradas en el cuerpo de la víctima indican que el ataque fue frontal y que la muerte no fue rápida, ya que se encontraron edemas en el pulmón y en el cerebro, lo que sugiere que el proceso de asfixia duró varios minutos.
El cuerpo del canónigo fue encontrado por un amigo y el conserje del edificio, en una posición que sugiere que fue volteado poco después de su muerte. La escena del crimen fue perturbadora: Alfonso estaba desnudo, con solo un calzoncillo de tipo slip de color verde, y presentaba sangre en la boca, además de tener los ojos entreabiertos. Las lesiones alrededor de su boca y nariz, así como los arañazos, sugieren que hubo una lucha, aunque no se encontraron marcas de defensa significativas.
Los forenses también encontraron heridas dentro de la boca de la víctima, lo que indica que el agresor pudo haber presionado su boca y nariz con tanta fuerza que Alfonso se mordió a sí mismo. Este hallazgo es crucial, ya que plantea dudas sobre si el asesino utilizó guantes durante el ataque, algo que podría complicar la identificación del culpable.
### Pruebas y Testimonios en el Juicio
El juicio ha sido un proceso largo y complicado, lleno de giros inesperados y testimonios impactantes. En la cuarta sesión del juicio, se presentaron nuevas pruebas periciales que han arrojado luz sobre la relación entre el canónigo y el acusado. Miguel Tomás V. N., un sintecho que había mantenido relaciones sexuales con Alfonso a cambio de dinero, comida o refugio, es el único detenido por el crimen. Durante el juicio, se ha discutido la naturaleza de su relación, así como las circunstancias que llevaron a la muerte del canónigo.
Uno de los aspectos más intrigantes del caso es la falta de acceso a los mensajes de WhatsApp del canónigo. La policía logró duplicar el teléfono de Alfonso después de su muerte, lo que permitió verificar que no había borrado mensajes en los días previos al crimen. Sin embargo, la defensa del acusado ha señalado que no se pudo obtener una copia del WhatsApp de Miguel, lo que ha generado controversia. Un perito informático testificó que, aunque no se tenía el teléfono físico, era posible duplicar la cuenta de WhatsApp si se contaba con la información adecuada, lo que contradice las afirmaciones iniciales de la policía.
Además, se han presentado pruebas sobre la actividad del teléfono de Alfonso en los días previos a su muerte. Los peritos han indicado que el canónigo usaba su teléfono principalmente para comunicarse a través de WhatsApp y que no había utilizado aplicaciones financieras en las semanas anteriores al crimen. Esto es relevante, ya que sugiere que no había motivos financieros inmediatos que pudieran haber llevado a su asesinato.
El testimonio de un amigo cercano de Alfonso también ha sido fundamental. Este amigo relató cómo intentó comunicarse con el canónigo el día de su muerte y cómo, al no recibir respuesta, decidió ir a su casa. Al llegar, se encontró con la escena del crimen y se mostró sorprendido por la falta de respuesta de Alfonso, quien siempre había sido puntual en sus comunicaciones. Este testimonio ha añadido una capa emocional al caso, destacando la relación cercana entre la víctima y sus amigos.
A medida que el juicio avanza, la pregunta sobre la culpabilidad de Miguel Tomás V. N. sigue en el aire. El fiscal ha solicitado una condena de 28 años de prisión, argumentando que el acusado actuó como cómplice en el asesinato, mientras que la defensa sostiene que Miguel solo se benefició de las tarjetas robadas del canónigo y no fue el autor material del crimen. La decisión final recaerá en el jurado, que deberá sopesar todas las pruebas y testimonios presentados durante el juicio.
El caso del canónigo asesinado en Valencia no solo ha captado la atención de la comunidad local, sino que también plantea preguntas sobre la naturaleza de las relaciones humanas y las circunstancias que pueden llevar a actos de violencia extrema. A medida que se revelan más detalles, la sociedad observa con atención el desenlace de este trágico suceso.
