Cada 22 de diciembre, Alicante se convierte en el epicentro de la ilusión y la esperanza con la celebración del Sorteo Extraordinario de Navidad. Este evento, que trasciende la mera lotería, se ha convertido en un ritual profundamente arraigado en la cultura local. La provincia ha tenido una relación histórica con el Gordo, el premio más codiciado, que ha dejado huellas imborrables en la memoria colectiva de sus habitantes. A lo largo de los años, Alicante ha sido testigo de momentos memorables, desde los primeros premios hasta las decepciones que han marcado su historia.
La historia del Sorteo Extraordinario de Navidad se remonta a 1812, en un contexto de guerra y dificultades económicas. En medio de la ocupación napoleónica, el ministro Ciriaco González Carvajal impulsó la creación de este sorteo con el objetivo de recaudar fondos para la resistencia. Aunque el primer sorteo se celebró en Cádiz, Alicante fue una de las primeras ciudades donde se pudieron adquirir billetes, gracias a su situación geográfica que la mantenía fuera de la ocupación. A pesar de que el precio de los décimos era elevado para la época, el atractivo del premio mayor, que ascendía a 64.000 reales, era irresistible para muchos.
### Primeros Pasos de la Lotería en Alicante
Durante las primeras décadas, la lotería de Navidad fue un lujo reservado para unos pocos. La venta de billetes era limitada y, cuando el Gordo caía, solía concentrarse en una única administración. En 1900, Alicante tuvo su primer contacto con el Gordo cuando el número 26285 fue vendido en la ciudad, aunque el premio terminó en La Vila Joiosa. A pesar de no haber sido un premio completamente celebrado en Alicante, la historia de aquel joven comerciante que ganó casi 10.000 pesetas se convirtió en un símbolo de esperanza.
El verdadero estallido de alegría llegó en 1906, cuando el número 34746 fue premiado y distribuido por la administración de Antonio Olmos en la Rambla. Este evento marcó un hito en la historia de la lotería en Alicante, ya que el premio ascendía a 1,5 millones de pesetas, beneficiando a numerosas familias modestas de la ciudad. La prensa local reflejó la felicidad de los agraciados, que incluía a comerciantes, pescadores y trabajadores que habían adquirido participaciones con la esperanza de cambiar sus vidas.
Sin embargo, no todos los años fueron de celebración. En 1937, en plena Guerra Civil, el Gordo pasó de largo. La administración de Rufina Ibarrondo devolvió los décimos premiados antes del sorteo, dejando a Alicante sin la oportunidad de celebrar. Este episodio se convirtió en un recordatorio de cómo el contexto histórico puede influir en la suerte de una ciudad.
### Resurgimiento y Éxitos Recientes
Después de décadas de espera, el primer premio volvió a dejar huella en Alicante en 1987, cuando el número 20064 fue vendido en la administración 16 de Benalúa. Este premio, que ascendía a 25 millones de pesetas por billete, se distribuyó de manera amplia, beneficiando a profesores, trabajadores y vecinos del barrio. Este Gordo se recuerda no solo por su cuantía, sino por el impacto social que tuvo en la comunidad.
Con la llegada del euro, Alicante volvió a entrar en la estadística del primer premio de la lotería de Navidad. Desde 2006, la provincia ha sido agraciada en varias ocasiones, con premios en 2007, 2010, 2012, 2018 y 2023. En total, hasta 2024, Alicante ha sido premiada diez veces, consolidando su posición como la sexta provincia de España con más Gordos, solo superada por Madrid, Barcelona, Las Palmas, Valencia y Murcia.
Cada 22 de diciembre, la ciudad revive la emoción del sorteo, con la misma mezcla de esperanza y cautela. Los décimos compartidos, los números heredados y las administraciones que sueñan con volver a colgar el cartel de “premiado” son parte de la tradición. Aunque la suerte no siempre se queda, Alicante sigue creyendo en la posibilidad de que el Gordo regrese, recordando con cariño las ocasiones en que la fortuna sonrió a sus habitantes.
La historia del Gordo de Navidad en Alicante es un reflejo de la resiliencia y la esperanza de una comunidad que, a pesar de las adversidades, sigue soñando con un futuro mejor. Cada sorteo es una nueva oportunidad para que la suerte vuelva a sonreír, y la ciudad se prepara para recibirla con los brazos abiertos, recordando que, aunque la suerte a veces se aleje, siempre hay un lugar para la esperanza en el corazón de sus habitantes.
