¿Vives o trabajas en un edificio costero de Alicante? Entonces este riesgo te concierne directamente. Las humedades estructurales no son simples manchas de humedad: son infiltraciones persistentes que dañan los cimientos, muros y techos, comprometen la salud respiratoria y reducen el valor de las propiedades. Cuatro municipios alicantinos —Calp, Dénia, Santa Pola y Xàbia— lideran el riesgo a nivel nacional, según el primer Barómetro Murprotec de Humedades Estructurales. Esto no significa que llueva más allí, sino que una combinación de clima, construcción y uso del suelo multiplica la vulnerabilidad real de los edificios.
Las humedades estructurales son un problema técnico, no solo climático
Muchos asocian la humedad con las lluvias intensas. Pero las humedades estructurales surgen cuando el agua penetra en los elementos portantes del edificio —como cimientos, forjados o fachadas— por fallos en el diseño, la ejecución o el mantenimiento. No desaparecen con un deshumidificador: requieren diagnóstico técnico y soluciones integrales.
Estas humedades se clasifican en tres tipos principales:
Humedades por capilaridad
Ocurren cuando el agua del terreno asciende por los materiales porosos del cimiento, como si fueran una esponja. Es muy común en viviendas sin barrera capilar o con soleras antiguas sin impermeabilización.
Humedades por filtración
Se producen por grietas en fachadas, juntas mal selladas o cubiertas deterioradas. En zonas costeras, la salinidad del aire acelera la corrosión de juntas y morteros, facilitando estas filtraciones.
Humedades por condensación intersticial
Aparecen dentro del muro, cuando el vapor de agua del interior choca con capas frías del cerramiento. Es frecuente en edificios mal ventilados y con aislamiento inadecuado.
Calp, Dénia, Santa Pola y Xàbia lideran el riesgo por una combinación de factores
El Barómetro Murprotec no mide solo lluvia ni antigüedad. Evalúa cuatro variables clave: intensidad de las solicitaciones climáticas, vulnerabilidad constructiva, densidad de edificaciones antiguas y demanda real de diagnósticos técnicos. Cada una pesa distinto, y su interacción explica por qué estas cuatro localidades costeras aparecen entre las 25 más expuestas de España —aunque ni Alicante ni Benidorm figuran en el top 50.
Calp ocupa el puesto 12 nacional, Dénia el 14, Santa Pola el 16 y Xàbia el 21. Su posición refleja una exposición comparativa, no un recuento de viviendas afectadas. Es decir: si tu edificio está en Calp, tiene más probabilidades de desarrollar humedades estructurales que uno equivalente en una localidad del interior, incluso con menos lluvia.
Esto se debe a factores como:
- La proximidad al mar, que incrementa la humedad ambiental constante y la agresividad salina sobre materiales.
- La alta proporción de viviendas construidas entre 1960 y 1990, muchas con soluciones constructivas obsoletas: ausencia de membranas impermeables, morteros no transpirables o fachadas sin cámara de aire.
- La presión turística, que acelera el uso y el deterioro de instalaciones comunes (azoteas, bajantes, piscinas), sin mantenimiento preventivo regular.
El marco normativo exige intervención temprana, pero no obliga a diagnósticos sistemáticos
Actualmente, no existe una ley nacional que exija revisiones periódicas de humedades en edificios residenciales. Sin embargo, el Código Técnico de la Edificación (CTE) establece requisitos mínimos de estanqueidad, impermeabilización y protección contra la humedad en nuevas construcciones y reformas importantes. Además, la Ley de Propiedad Horizontal obliga a los propietarios a mantener las zonas comunes en buen estado —lo que incluye reparar filtraciones que afecten a más de una vivienda.
En la práctica, esto significa que si una humedad en la azotea de un bloque afecta a varios pisos, la comunidad de propietarios debe actuar. Pero no hay un protocolo obligatorio de detección temprana: la mayoría de los diagnósticos se realizan a posteriori, cuando ya hay manchas, salitre o moho visible.
Lo esencial en 3 puntos
- Las humedades estructurales no son un problema estacional: son fallos profundos en la envolvente del edificio que requieren diagnóstico técnico y soluciones integrales.
- Calp, Dénia, Santa Pola y Xàbia presentan la mayor exposición relativa a este riesgo en la provincia de Alicante, por la combinación de clima costero, parque edificatorio antiguo y uso intensivo.
- Aunque no hay obligación legal de revisiones periódicas, el CTE y la Ley de Propiedad Horizontal imponen responsabilidades claras en mantenimiento y reparación —especialmente cuando la humedad afecta a zonas comunes o varios vecinos.
El riesgo no es inevitable: con inspecciones técnicas tempranas, materiales adecuados y mantenimiento planificado, se puede prevenir hasta el 80 % de los casos graves. Y eso no solo protege los edificios: protege la salud de quienes los habitan y el valor de su patrimonio.
