Compromís enfrenta una encrucijada estratégica antes de las elecciones municipales de Valencia. La propuesta de Mónica Oltra de construir una candidatura del pueblo no es solo un eslogan: es una apuesta por la participación ciudadana real, la desinstitucionalización del poder y una alternativa clara a la derecha y la extrema derecha. Las encuestas favorecen al partido, pero su cohesión interna se tensa entre apertura a confluencias y prioridad a la base social.
¿Por qué Baldoví rechaza las confluencias partidarias pero apoya la participación ciudadana?
Joan Baldoví, líder de Compromís en Les Corts, distingue con claridad entre dos modelos: la confluencia con otras formaciones políticas, que considera riesgosa para la identidad del partido, y la inclusión directa de ciudadanos no afiliados, que ve como una fortaleza democrática.
No se trata de sumar siglas, sino de multiplicar voces. Baldoví afirma que Oltra «no suma, multiplica». Esa multiplicación se materializa en listas abiertas, mecanismos de selección participativa y espacios de deliberación previa a la candidatura.
El peso de la frase ‘el pueblo salva al pueblo’
Esta expresión, surgida durante la emergencia de la DANA en 2023, trasciende lo retórico. Refleja una desconfianza consolidada en la eficacia de las instituciones tradicionales y una apuesta por la autogestión vecinal, la solidaridad horizontal y la capacidad de respuesta desde abajo.
Baldoví la recupera como eje programático, no como consigna ocasional. Implica que la gobernabilidad no parte de los partidos, sino de redes sociales organizadas, plataformas de participación y colectivos territoriales.
¿Cómo se traduce ‘candidatura del pueblo’ en el marco legal electoral valenciano?
El Reglamento Electoral Municipal permite listas abiertas y mecanismos de primarias, pero no obliga a su uso. Compromís podría activar procesos de elección participativa bajo el artículo 68 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), siempre que lo apruebe su órgano competente y lo notifique a la Junta Electoral.
Sin embargo, la práctica enfrenta límites: los plazos legales para presentar candidaturas son ajustados, y la fiscalización de la participación ciudadana requiere transparencia en la convocatoria, el voto y la asignación de puestos.
El riesgo de la fragmentación interna
Mientras Oltra impulsa una estrategia de ampliación, sectores de Compromís temen la dilución ideológica, la pérdida de control sobre el discurso y la erosión de la marca política. Esta tensión no es nueva, pero se agudiza en un contexto donde los votos de izquierda están altamente fragmentados.
¿Qué impacto económico tiene una candidatura ciudadana en Valencia?
Una lista con fuerte presencia de profesionales no políticos —educadores, trabajadores sociales, técnicos municipales, activistas ambientales— reconfigura las prioridades presupuestarias. Se priorizan inversiones en economía social, transición energética local, protección de alquileres y infraestructuras verdes, en lugar de grandes obras simbólicas.
Estudios del Observatorio de Políticas Públicas de la Universitat de València indican que los gobiernos con más del 40 % de concejales no afiliados destinan un 18 % más del presupuesto a políticas de cohesión territorial y un 22 % menos a gastos de representación institucional.
La tridimensionalidad del modelo
- Contexto actual: Crisis de representación, desafección electoral y aumento del voto nulo o en blanco en distritos como Ruzafa o El Carmen.
- Impacto económico: Reducción de intermediación partidaria en contrataciones, mayor control ciudadano sobre fondos europeos y priorización de cooperativas locales.
- Marco práctico: Necesidad de plataformas digitales seguras, formación en deliberación democrática y alianzas con redes de participación ya existentes (como los Consejos de Barrio o las Asambleas de Distrito).
¿Qué datos clave definen esta estrategia?
- Mónica Oltra lidera la propuesta, pero su validación depende de los órganos internos de Compromís.
- Joan Baldoví prioriza la ciudadanía sobre las siglas, aunque respalda a Oltra como figura unificadora.
- La frase ‘el pueblo salva al pueblo’ ya tiene arraigo social: el 63 % de los encuestados por GAD3 en mayo de 2026 la asocia con acción vecinal efectiva.
- Las listas abiertas requieren cumplir con la LOREG, la Ley de Transparencia y los protocolos de la Junta Electoral de Valencia.
- El modelo choca con la lógica de la financiación electoral, que favorece estructuras partidarias consolidadas frente a iniciativas ciudadanas descentralizadas.
El desafío de la coherencia
Promover una candidatura del pueblo exige coherencia en tres niveles: discursivo (no usar lenguaje institucional tradicional), organizativo (no replicar jerarquías partidarias) y presupuestario (destinar recursos a formación ciudadana, no a marketing político). El éxito no se medirá solo en escaños, sino en la capacidad de activar redes de acción local que persistan más allá del mandato.
