España tiene 25 plantas de biometano operativas en 2026, tras un salto exponencial desde solo 12 en 2025. El sector acelera su despliegue para reducir la dependencia del gas natural fósil, aprovechar residuos orgánicos y cumplir con los objetivos de la transición energética. Aunque llegó tarde, el impulso regulatorio, la presión geopolítica y la inversión privada están cerrando la brecha con Europa.
¿Por qué España ha tardado tanto en desarrollar biometano?
España partió de una base casi nula. Valdemingómez, en Madrid, fue la única planta operativa entre 2009 y 2021. Durante más de una década, el sector permaneció estancado por trámites administrativos interminables, ausencia de marco regulatorio claro y escasos incentivos económicos.
Falta de marco normativo estable
Hasta la aprobación del Real Decreto 1207/2022, no existía una vía ágil para la inyección de biometano en la red de gas. Antes, los proyectos dependían de autorizaciones ad hoc, con tiempos de espera superiores a 36 meses.
Resistencia local y falta de información
Muchos municipios rechazaron instalaciones por miedo a olores, tráfico de camiones o impacto paisajístico. La ausencia de campañas de divulgación técnica alimentó la desconfianza, especialmente en zonas rurales con alta densidad ganadera.
¿Cuántas plantas de biometano hay hoy en España y dónde están?
Actualmente operan 25 plantas de biometano, concentradas principalmente en Castilla y León, Andalucía, Cataluña y Galicia. Estas regiones concentran el 78 % de la producción nacional gracias a su potencial ganadero y agrícola.
Distribución geográfica clave
- Castilla y León alberga 7 plantas, liderando la producción por su volumen de estiércol bovino y porcino.
- Andalucía suma 6 instalaciones, impulsadas por residuos de la industria agroalimentaria y aceituna.
- Cataluña y Galicia cuentan con 4 plantas cada una, con fuerte apoyo de cooperativas agrarias.
¿Qué impulsa el crecimiento acelerado del biometano en 2026?
El salto de 12 a 25 plantas en un año no es casual. Responde a tres vectores convergentes: presión geopolítica, avances regulatorios y madurez financiera del sector.
Inversión institucional y privada
Empresas como Genia Bioenergy, Naturgy y Iberdrola han pasado de carteras teóricas a construir activamente. Fondos de inversión especializados en energía verde han destinado más de 1.200 millones de euros a proyectos de biometanización desde 2023.
Marco legal reforzado
El Real Decreto-Ley 14/2023, que modifica el régimen de autoconsumo y gases renovables, establece tarifas garantizadas para la inyección de biometano, plazos máximos de resolución de licencias (12 meses) y mecanismos de compensación por rechazo social.
¿Cuál es el impacto económico y legal del biometano en España?
El biometano ya deja huella más allá de la descarbonización. Genera empleo local, revitaliza zonas rurales y reduce la factura energética nacional al sustituir importaciones de gas fósil.
Datos Clave
- El biometano evita 2,8 toneladas de CO₂ por cada MWh generado frente al gas natural.
- Cada planta media crea 12 empleos directos y 28 indirectos, principalmente en zonas con despoblación.
- El coste de producción ha caído un 37 % desde 2021 gracias a economías de escala y tecnología nacional.
- España importa el 95 % de su gas natural: el biometano podría cubrir hasta el 12 % de la demanda nacional en 2030.
- La Ley de Cambio Climático exige un 35 % de gases renovables en el sistema de gas para 2030.
La tridimensionalidad del sector se evidencia en su contexto actual: una respuesta urgente a la crisis energética europea; su impacto económico: generación de empleo rural y reducción de dependencia exterior; y su marco práctico-legal: regulación acelerada, pero aún con desafíos en integración territorial y fiscalidad verde. El biometano ya no es una alternativa: es una infraestructura estratégica.
