El Ayuntamiento de Pilar de la Horadada ha tomado la decisión de demoler el Varadero, un complejo que fue inaugurado en 2019 con la intención de convertirse en un centro deportivo y recreativo multifuncional. Este espacio, que abarcaba 20,000 metros cuadrados frente al mar en la playa de las Higuericas, se había transformado en un centro de ocio nocturno durante dos veranos, lo que desvió su propósito original. La demolición se llevará a cabo tras tres expedientes judiciales que han resultado en sentencias firmes, y se financiará con el dinero incautado de la empresa concesionaria, que asciende a 57,934 euros.
La historia del Varadero es un claro ejemplo de cómo la falta de planificación y la gestión inadecuada pueden llevar a la ruina un proyecto que prometía revitalizar la zona. Desde su cierre en abril de 2022, el complejo ha sido objeto de controversia debido a la falta de licencia de apertura y a las irregularidades en la construcción que fueron evidenciadas por los tribunales. La Administración local ha afirmado que la parcela seguirá siendo destinada a un uso deportivo-recreativo, dado que es su naturaleza intrínseca.
### Un Proyecto Mal Planificado
El Varadero fue concebido como un centro deportivo-recreativo que incluía diversas instalaciones, tales como pistas polideportivas, un área infantil, una piscina de 200 metros cuadrados y un restaurante-cafetería. Sin embargo, la realidad fue muy diferente. Desde el inicio, la concesionaria, Pinatar Arena Football Center S.L., no cumplió con los plazos establecidos y realizó modificaciones sustanciales al proyecto original sin la debida autorización. En lugar de construir el restaurante, se optó por ejecutar pistas deportivas de tierra, y la piscina fue reducida en un 45% de su tamaño original.
En 2018, el Ayuntamiento aprobó un proyecto de ampliación que incluía un chiringuito y otras instalaciones, pero este fue declarado nulo en 2021 debido a la falta de informes técnicos y la ausencia de autorización de Costas. La modificación del proyecto alteraba las condiciones de uso de las instalaciones y, por lo tanto, no cumplía con la normativa vigente. Esta serie de incumplimientos llevó al Ayuntamiento a resolver el contrato con la concesionaria en marzo de 2022, una decisión que fue confirmada por el Tribunal Superior de Justicia en noviembre de 2023.
### La Larga Batalla Judicial
La historia del Varadero no solo se ha desarrollado en el ámbito administrativo, sino que también ha estado marcada por una prolongada batalla judicial. Tras la resolución del contrato, la concesionaria fue condenada a pagar costas por un total de 10,000 euros, además de la incautación de la garantía definitiva. A pesar de los esfuerzos de la empresa por revertir la situación, el Tribunal Supremo no admitió a trámite su recurso de casación, lo que dejó la decisión del Ayuntamiento en firme.
Los tribunales han dejado claro que la falta de licencia de apertura era un obstáculo insalvable para la continuidad de las actividades en el Varadero. En sentencias posteriores, se reafirmó que la concesionaria no podía seguir operando sin la debida autorización, lo que llevó a la clausura definitiva del complejo. Este caso ha puesto de manifiesto la importancia de la regulación y el cumplimiento de la normativa en la gestión de proyectos públicos, especialmente aquellos que involucran el uso de terrenos públicos.
La decisión del Ayuntamiento de demoler el Varadero no solo responde a la necesidad de recuperar el espacio para un uso adecuado, sino también a la presión de la comunidad local, que ha visto cómo un proyecto que prometía ser un motor de desarrollo se convirtió en un foco de problemas. La administración ha asegurado que el terreno se destinará nuevamente a actividades deportivas y recreativas, en línea con su propósito original.
El caso del Varadero es un recordatorio de que la planificación y la supervisión son esenciales para el éxito de cualquier proyecto. La falta de control y la permisividad en la modificación de proyectos pueden llevar a situaciones insostenibles que, a la larga, perjudican tanto a la administración pública como a la comunidad que se supone debe beneficiarse de estas iniciativas. La demolición del Varadero marca el final de un capítulo fallido en la historia de Pilar de la Horadada, pero también abre la puerta a nuevas oportunidades para revitalizar la zona y cumplir con las expectativas de los ciudadanos.
